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Opinión | Crítica / Música

El "Ensemble Bayona" hace de la sencillez virtud

El Ciclo Interdisciplinar de Música de Cámara sigue sorprendiendo al público ovetense. Esta vez fue el turno del "Bayona Ensemble" que entusiasmó al público con un programa dedicado al minimalismo en el demostraron que muchas veces menos es más. Se sumaron al conjunto algunos músicos del CONSMUPA y el bailarín Rafael Cascón fue el encargado de explicitar el encuentro entre disciplinas artísticas que caracteriza al ciclo.

Las obras, del siglo XX, resultaban novedosas ante unos oyentes más acostumbrados a escuchar piezas canónicas. Radica ahí la importancia de la tarea que hace el "Bayona Ensemble" al programar piezas que no suelen escucharse en los auditorios españoles.

Abrió el concierto la pianista del conjunto, Camille Sublet, que tocó tres piezas de Henry Corwell. Arrancaba todo un espectáculo visual ya que, en dos de ellas, "The Banshee" y "Aoelian Harp", la pieza requiere que el intérprete toque el piano sin teclado, es decir, directamente en las cuerdas, pellizcándolas, frotándolas y tensándolas.

Tras este rotundo inicio, Eros Jaca, chelista y director artístico del Ensemble se unía a Sublet para "Frates", la pieza de Arvo Pärt escrita sin instrumentación fija. En esta ocasión, se convirtió en un dúo para piano y violonchelo, y Cascón, bailarín contemporáneo, acompañó expresivamente la pieza. Solo una pieza resultaba familiar al público, el adagio de Barber, que fue quizás la parte menos solvente, pero fue seguida de un contundente cuarteto de Philip Glass. El plato fuerte fue el "Coming Together" de Rzewski. La pieza, de alta carga política, está marcada por un recitado que la clarinetista del ensemble, Azra Ramic, interpretó magistralmente. La pieza es repetitiva pero efectiva, sencilla, rica, incesante y tensa y el conjunto supo mantener ese carácter y llevarlo a su máxima expresión.

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