Opinión

El adiós a un amigo y un maestro en el amor a Oviedo

Carlos Cristos es Periodista y Vicepresidente de la CofradÍa del Desarme

Siento profundamente la muerte del escritor y periodista Adolfo Casaprima. Además de mi amigo fue mi gran compañero en LA NUEVA ESPAÑA, donde coincidimos a finales de los años ochenta en mis inicios en el periodismo. Recuerdo aquella redacción, que fue testigo de las grandes transformaciones del periódico con la incorporación de nuevas tecnologías, el cambio de formato, la publicación del periódico los lunes y la implantación de las primeras ediciones en papel en Gijón y Avilés.

De Adolfo aprendí el amor a Oviedo y el respeto a sus tradiciones y costumbres que nos desveló, primero en el periódico, y, luego, desde su editorial, de un modo muy fundamentado. La Sociedad Filarmónica, el Campo San Francisco, la SOF, el Fontán... y el Desarme. Su estudio fue el primero que, de forma muy documentada, planteó el origen de una de las tradiciones gastronómicas más potentes y antiguas de España.

En la Cofradía del Desarme volví a coincidir con Adolfo, cofrade de honor de la entidad, que realizó un trabajo fundamental en la preparación del expediente para la declaración como Fiesta de Interés Turístico de Asturias y en su renovación apenas hace un mes, y fue el responsable del enorme éxito del concurso de poesía del Desarme.

La muerte de Adolfo Casaprima deja a la ciudad de Oviedo huérfana de uno de sus mayores y más intensos defensores y siempre desde la verdad y el estudio serio y documentado. Desde aquí, el homenaje y reconocimiento a un amigo y a un maestro. A su mujer, Olga, y a sus hijos, Mateo y Víctor, nuestro pésame y respeto.

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