Opinión

Asturias en Lisboa, innovación y superación

Dos territorios que comparten lazos y modernas conexiones tecnológicas

Cada 10 de junio se celebra el Día de Portugal, una fecha emblemática que honra la identidad y cultura portuguesas. Realmente es una triple celebración: Día de Portugal, de Camões y de las Comunidades Portuguesas; se evoca, pues, al país, a su poeta mayor y a la diáspora portuguesa. En documentos oficiales se señala que "es el día en que nos sentimos como Nación, como una Patria unida, como un único Pueblo, independientemente del lugar donde nos encontremos, simbolizados en Camões".

Se eligió esa fecha porque coincide con la muerte en Lisboa, en 1580, de Luís de Camões. Por cierto, no solo dominaba el portugués sino también el español, como se puede comprobar en sus escritos. Su tumba se halla en el monasterio de los Jerónimos de Belém, donde los arquitectos españoles Juan Castillo y Diego Torralba, entre otros, dejaron su impronta.

Muy cerca de los Jerónimos, pasando estos días en Lisboa, he tenido la oportunidad de visitar la emblemática Torre de Belém. A su misma vera, me encontré con un cañón de Trubia de 1861. Este cañón es testimonio del resurgir de la Fábrica de Armas trubieca bajo la dirección del general Elorza, quien, tras llegar en 1843, transformó una fábrica renqueante, devastada por el mariscal Ney durante la guerra contra el francés, en una de las mejores fábricas de artillería del mundo antes de 1850. Permítanme recordar que en 2025 se conmemorarán los 175 años de la creación, por el general, de la Escuela de Aprendices de Trubia, un hito importante en la historia industrial de España y Asturias.

También crucé el Tajo hacia la costa de Caparica. Los transbordadores reciben el nombre de "cacilheiros" pues el primero que operó esta ruta iba a Cacilhas; hoy hay varias rutas más. Son una parte emblemática de la vida cotidiana en Lisboa, usándolos unos 20 millones de personas cada año. Las prisas de los pasajeros por abordarlos contrastan con la calma del estuario del Tajo y la tranquilidad de los pescadores lanzando sus cañas desde la orilla.

España y Portugal no solo comparten lazos históricos, sino también modernas conexiones tecnológicas. Hace ya tiempo que conozco a Álvaro Platero, propietario de Astilleros Gondán, quien muy amablemente me mostró en la ría del Eo, entre otros encargos muy punteros en la construcción naval, los modernos catamaranes eléctricos que su vanguardista empresa construye para Lisboa. Estos barcos, ejemplos de innovación y sostenibilidad, están destinados a mejorar el transporte marítimo entre las dos orillas del Tajo lisboeta. Además, las modernas terminales de la empresa asturiana Alvargonzález, con las marcas Ership y Marship radicadas en Lisboa, son testimonio del liderazgo asturiano en el sector marítimo.

En una reciente actividad en el Club LA NUEVA ESPAÑA, promovida por Tribuna Ciudadana, debatimos cómo los españoles y, más en concreto, los asturianos, cuando nos lo proponemos, podemos lograr grandes cosas. Elorza lo demostró con la revitalización de Trubia, y las mencionadas empresas Astilleros Gondán y Alvargonzález siguen ese legado de excelencia, tesón y liderazgo a nivel mundial.

Las iniciativas descritas anteriormente son ejemplos perfectos de cómo la innovación y el espíritu emprendedor pueden marcar la diferencia tanto en nuestra amada península Ibérica como en cualquier lugar del mundo. En este nuestro mundo cada vez más interconectado, es fundamental celebrar y promover la cooperación y el intercambio cultural y empresarial. Como señalaron los responsables de ambas empresas asturianas en el evento de LA NUEVA ESPAÑA, lo primero que debemos hacer los asturianos es creernos que, si nos lo proponemos, podemos lograrlo. Querer es poder. Este es el espíritu que nos llevará a nuevos horizontes de éxito y progreso, honrando así nuestro legado y construyendo un futuro brillante para las generaciones venideras.

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