Opinión | Crítica

Sólo el humor salva

Daniel Fez conquista al público de Oviedo sin estridencias

El cómico asturiano Daniel Fez llega por fin a Oviedo, después de recorrer los escenarios de todo el país y arrasar en redes sociales. Quizás el secreto de su humor y de su personaje, reside en la épica del fracasado, el perdedor que reacciona con ironía y sentido común a los miles de "tips" de supuestos triunfadores, influencers de pacotilla que pueblan el mundo cibernético. Armado con su famosa libreta azul y sus reacciones de cómica perplejidad ante tanta estupidez, consigue conectar a las mil maravillas con un público entregado, que interactúa con él y contribuye al éxito de la función. Con el único apoyo de su técnico Ismael, convertido en antagonista a través de sus risotadas y jugarretas con las luces, Dani sabe improvisar ante las reacciones de los asistentes consiguiendo un clima relajado y de "buen rollo", en el que las risas triunfan. Su naturalidad y el saber reírse de sí mismo permiten al espectador identificarse fácilmente con este "influencer regulinchi". El tópico horaciano de la "aurea mediocritas" sirve aquí como estandarte contra el triunfalismo de masoquistas "crossfitters" y gurús varios con recetas para ligar y hacerse millonario, cuyos patéticos tutoriales desmonta con mucha gracia este Mr. Bean del amor. Entre chistes de Murcia, cantos de cumpleaños para un espectador, incluso una bufanda del Oviedo que aterrizó en el escenario, y las carcajadas ante las ocurrencias que le escriben sus seguidores, Daniel Fez, sin estridencias ni alardes, convencido del poder salvífico del humor, consiguió encandilar y divertir a un Filarmónica abarrotado.

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