Opinión

Protección Civil, 40 años de generosidad con Oviedo

Seguramente ustedes desconocen que unos setenta voluntarios, de toda edad y condición, prestan su tiempo en Oviedo para ayudar a sus conciudadanos, sin recibir contrapartida económica alguna. Son los miembros del cuerpo de la Agrupación de Protección Civil de Oviedo, los del “chaleco naranja”, que acompañan a las fuerzas de Seguridad como apoyo desinteresado cuando se requiere su participación. Oviedo no es una excepción, cuenta con un servicio que funciona en muchos países y que se gestó como órgano de defensa civil el 12 de agosto de 1949, en el protocolo adicional al Tratado de Ginebra sobre Protección a las víctimas de los conflictos armados internacionales. En nuestra ciudad, estos ciudadanos voluntarios llevan operando cuarenta años y tengo que decir que, sin su labor altruista y su generosidad, sería mucho más difícil llevar a buen puerto muchas actuaciones de la Policía Local y del Servicio de Extinción de Incendios. El área de Seguridad Ciudadana de Oviedo, como la de cualquier municipio con una población que supera los 200.000 habitantes, se sustenta en un equipo formado por profesionales de diversas ramas, y el cuerpo de voluntarios de Protección Civil es una parte fundamental de ese equipo.

Como responsable del departamento que tiene como cometido velar por la seguridad e integridad de la población ovetense, afirmo de manera rotunda mi total confianza en este cuerpo de voluntarios que prestan cada día su tiempo y sus esfuerzos en ayudar al prójimo, sin recibir nada a cambio. Y asumiendo tareas indispensables, como actuaciones preventivas y de apoyo en intervención a Policía Local, Bomberos y Servicios Sanitarios, participación como personal de refuerzo en acontecimientos públicos de carácter cultural, social y deportivo que implican grandes concentraciones o en la formación de futuros voluntariado, entre muchas otras.

El trabajo de nuestros voluntarios es igual de importante que invisible, me atrevo a decir, y es de recibo reconocerlo. Valga como ejemplo su total disposición en momentos críticos para nuestra ciudad, como fueron los incendios que asolaron el monte Naranco hace algo más de un año o su papel de ángeles de la guarda durante el confinamiento y la pandemia. Fueron ellos los que hicieron llegar a cientos de ciudadanos ovetenses alimentos o medicinas cuando las circunstancias se lo impedían. Y no sólo eso, si no que en esos servicios también repartieron una buena dosis de cariño, empatía y solidaridad, a personas que en muchas ocasiones estaban solas. Por eso quiero reiterar el total apoyo de este concejal y de toda la corporación a nuestros voluntarios de Protección Civil y señalar que un comportamiento desleal y errático no empaña, bajo ningún concepto, la impecable trayectoria de este equipo. Setenta personas, algunos de ellos prejubilados, jóvenes con 18 años recién cumplidos, sanitarios de profesión, una gran familia que en 2023 realizó en Oviedo algo más de 200 servicios a la comunidad, que, traducido en tiempo, asciende a más de 7.100 horas dedicando su energía y compromiso a los demás, con la única contraprestación de saberse útiles para la sociedad. En momentos difíciles como la pandemia o el trágico incendio de Uría, ellos estaban allí. También están cada quince días en el Tartiere, ayudando con las camillas o prestando servicio a los aficionados que necesitan algún tipo de apoyo. Ellos siempre están ahí cuando se trata de arrimar el hombro con colectivos vulnerables, con especial atención a las asociaciones y ONGs.

Poca gente sabrá que alguno de estos voluntarios lleva más de treinta años regalando su generosidad y por eso pido encarecidamente que no se ensombrezca una labor encomiable por un incidente aislado que todos lamentamos en el que se ha actuado con la diligencia necesaria desde que fue detectado, con la correspondiente denuncia ante la Policía Nacional. Este Concejal, y también nuestro alcalde Alfredo Canteli, reiteramos la confianza en este equipo y afirmamos que siempre velaremos por dispensarles el trato y la consideración que se merecen, dotándoles de los mejores medios.

Nuestros voluntarios seguirán trabajando, en muchos casos con doble jornada en este noble oficio que han elegido. Seguirán también acudiendo a centros sociales o colegios para formar a niños, jóvenes y adultos en materias que pueden, sencillamente, salvarles la vida, como la confección de planes de autoprotección, de evacuación de centros educativos, maniobras de reanimación o los accidentes en el hogar.

Ellos son y serán parte indispensable del equipo de Seguridad Ciudadana de Oviedo y hoy, más que nunca, les hacemos llegar nuestro absoluto agradecimiento y reconocimiento por su generosidad.

Cuarenta años después, gracias.

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