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Opinión

Los antiguos bajos comerciales del Ayuntamiento de Oviedo

Aunque muchos ovetenses se sorprendan, los bajos del Ayuntamiento de Oviedo fueron usados a finales del siglo XIX como locales comerciales. Dichos puestos tenían un número asignado del 1 al 5. El número 1 correspondía a Rosa Zapico; el 2, a Benito Iglesias (peluquería); el 3, a Casimiro Santamarina; el 4, a Vicenta del Camino; y el 5, a Genoveva Fernández. Todos tenían una tarifa de 1,20 pesetas diarias, a excepción del número 2 de Benito Iglesias, con 1,75 pesetas.

El Ayuntamiento había procedido a la revisión de los alquileres aplazados durante dos años aumentando en cinco céntimos la tarifa, pasando de 1,20 a 1,25 pesetas diarias, permaneciendo inalterable el correspondiente a la peluquería citada en el nº 2. A la revisión de la licitación estuvieron ausentes dos inquilinos (números 1 y 3) sin registrarse interés de terceros, por lo que el Ayuntamiento acordó asumir su disposición, con el objeto de plasmar un viejo compromiso de dotar de un local adecuado a la Casa de Socorro. Para ello era necesario una adaptación de los tres alquileres que continuaban con uso de los locales y la necesidad de afrontar la permuta del local 2, la peluquería que daba a la esquina de la calle el Peso, por el 1 para conexionar los espacios. El titular de este nuevo local, Benito Iglesias, solicitó una rebaja en el coste mensual al reducírsele con su permuta el espacio, accediendo el Ayuntamiento rebajándole el alquiler a 1,40 pesetas diarias.

Hasta aquí el proceso de recuperación de locales para el Ayuntamiento. Quedaba expedito el viejo compromiso de la alcaldía para la ubicación de la Casa de Socorro. De todas formas, la precariedad de la nueva ubicación de la Casa, ya estaba en entredicho en el momento de su inauguración, el 1 de enero de 1897, con la asistencia de las autoridades ovetenses . Poco tiempo después ya se hacía insostenible por la falta de espacio y se reclamaba nueva ubicación. Serían los bajos de la Cárcel Galera los que albergarían la Casa de Socorro, pero persistían las mismas limitaciones de espacio y el problema seguía sin resolverse. Finalmente, el Ayuntamiento, en 1909, va a iniciar un proyecto de nueva sede ya definitivo hasta su desaparición, en la calle Martínez Marina.

Con la nueva ubicación surgirían otras necesidades hasta el punto de bautizarla como la «cenicienta» de los servicios municipales. El propio alcalde Ladreda, en 1924, tilda a la institución de· «perfectamente detestable». Ya a principios del siglo XX se acumulaban las denuncias por las deficiencias de atención a los enfermos. Un denunciante se queja de la ausencia absoluta de médicos, practicantes y hasta del conserje. Otra queja se refiere a la falta de asistencia a un accidentado en la propia acera de la Casa. Una necesidad apremiante era contar habitualmente con una ambulancia, de forma que hasta marzo de 1956 en que se contó con ella, enfermos y accidentados eran trasladados en carros o carretillas ante la falta de disponibilidad de transporte adecuado. Enfermos o cadáveres eran llevados en taxis desde la Casa de Socorro a los hospitales. Finalmente, cito la anécdota que nos refleja bien el estado de la institución. El diario «Región» del 17 de diciembre de 1929, titulaba la siguiente información «Llevan un colchón de la Casa de Socorro a desinfectar y lo devuelven en el camión de la basura».

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