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Oviedo

Esencia de oro en el latin jazz contemporáneo

A sus casi 85 años, Chucho Valdés sigue siendo un faro que marca la dirección a seguir en el latin jazz afrocubano. No necesita demostrar nada, pues ya lo es todo. Ha ganado múltiples Grammys, llenado una y otra vez el Carnegie Hall de Nueva York, y el pasado viernes, volvió a nuestra región para llenar de nuevo nuestro teatro Campoamor, repleto de espectadores de todas las edades, ávidos de esa maestría innata. Chucho nos demuestra que el piano no es solo un instrumento melódico y armónico sino también tremendamente rítmico, haciendo vibrar a todos durante hora y media con percusivos danzones, sones y rumbas.

Esencia de oro en el latin jazz contemporáneo

Esencia de oro en el latin jazz contemporáneo

Rompedor desde sus inicios con su innovador estilo, se ha convertido ya no en un referente sino en una leyenda viva: su capacidad para fusionar diferentes estilos hace aún más atractivo su espectáculo: pudimos ver varios ejemplos como la unión de Cuba y Argentina con un emotivo tango-jazz, la Pavana de Fauré versionada en un mágico tumbao cubano, o mejor aún, un Mozart a la cubana. Además, su maestría con los desarrollos de la mano izquierda, relegada muchas veces en el piano a mero acompañamiento armónico, denota una destreza admirable.

Magistral interpretación la de su grupo, que también nos deleitó con varios momentos épicos: el espectacular solo percusivo del shekeré o aggué cubano, junto con el posterior de congas y bongos, fueron uno de los mejores momentos de la noche.

Las largas colas a la entrada del teatro demuestran el éxito en la propuesta de la Fundación Municipal de Cultura al apostar por un enfoque variado en los espectáculos de la ciudad, en clara sintonía por la capitalidad europea en 2031.

Chucho supo expandir las fronteras del jazz latino no solo apoyándose en la esencia de éste, sino enriqueciéndola y haciéndola avanzar hacia un nuevo nivel. Y es que el maestro Valdés es mucho más que un pianista de jazz, es esencia de oro musical que al menos una vez en la vida hay que escuchar en directo.

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