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El machismo nos cuesta la vida

La importancia de la educación en igualdad

Un acto por el 25N en Asturias.

Un acto por el 25N en Asturias. / Juan Plaza

Que el machismo nos cuesta la vida es una realidad. Sólo en lo que va de año, 81 mujeres han sido asesinadas, 39 según las estadísticas oficiales, por el hecho de ser mujeres.

Estamos en el 25 N y seguimos hablando de lo mismo todos los días del año, todas las semanas, todos los meses, y eso es sinónimo de que no se han erradicado las múltiples violencias machistas que sufrimos las mujeres, cuyo iceberg son los asesinatos y que responde a la desigualdad y al miedo de los señoros a la igualdad. Se puede decir más alto pero no más claro, lo que mata a la mujer es el machismo, el que asesina es el hombre y quien muere es la mujer. Por eso se debe hacer todo lo posible para que este machismo deje de estar normalizado y continúe maltratando y acabando con la vida de las mujeres con total impunidad.

La violencia machista ha salpicado este año a Asturias, tres mujeres han sido asesinadas. Karilenia en Langreo, Susana en Gijón y Dolores en La Felguera, tres mujeres que tuvieron un final trágico, a manos de las personas con quienes compartían sus vidas, en quienes confiaban y habían elegido para tener un futuro mejor. ¿Dónde quedaron sus proyectos de vida, sus ilusiones, ver crecer a sus hijas e hijos? Por amor aguantaron, insultos, desprecios, violencia que se tornó en muerte.

Justificar la violencia machista con argumentos como que tenía problemas de adicción, no tenía un trabajo, etc., es querer trasladar la responsabilidad del maltratador, del agresor, hacia elementos externos que no justifican estas violencias.

Como dice Miguel Lorente, "el machismo es cultura, no conducta”, por eso es necesario un cambio social, cultural. Tenemos que estar más unidas que nunca para hacer frente al negacionismo, al odio, porque el patriarcado se está rearmando y atacando al feminismo; no quieren perder sus privilegios. Nos esperan tiempos difíciles, pero las feministas tenemos claro que el futuro es nuestro, de las mujeres, y depende de nosotras hacer frente a todos los que amenazan con tumbar algunos derechos que tantos años nos ha costado conseguir.

La sociedad no puede permanecer impasible ante las violencias y los asesinatos de decenas de mujeres y que no pase nada. No bastan los minutos de silencio, es imprescindible legislar para acabar con las violencias machistas y saber que la única herramienta para combatirlo es educar en igualdad.

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