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Opinión

Un pacto no es un fin

Oviedo se merece unos presupuestos que respondan a sus necesidades e impulsen su futuro

Estos días en Asturias se está hablando mucho de presupuestos. Y no es casualidad. El Gobierno del Principado ha demostrado su voluntad de negociación real con los diferentes grupos parlamentarios. Se escucharon propuestas, se contrastaron ideas, se ajustaron partidas y se intentó construir un consenso previo, desde el que después redactar las cuentas. Es una forma de entender la política desde la responsabilidad y el respeto institucional, donde se habla antes de decidir y se acuerda antes de imponer.

En Oviedo, sin embargo, el guion ha sido muy distinto. Desde el Grupo Municipal Socialista presentamos hace semanas nuestras prioridades, las hicimos públicas y se las trasladamos al Gobierno. Lo hicimos con luz y taquígrafos, convencidos de que la política municipal debe construirse desde la transparencia y el diálogo. Pero el Gobierno de Alfredo Canteli optó por el camino contrario. No nos llamó. No nos escuchó. No quiso negociar.

Lo que sí hizo fue aprobar su proyecto presupuestario con nocturnidad, en una Junta de Gobierno extraordinaria y apresurada, y remitirlo a la oposición con un calendario anómalo que dificultó el debate y limitó nuestra labor de control.

Hoy, los presupuestos para 2026 ya están aprobados y no cabe modificación alguna. El proceso de información pública que se ha abierto no es una segunda oportunidad para negociar ni para mejorar las cuentas. Es un trámite estrictamente reglado, limitado a posibles vulneraciones de la normativa, omisiones de créditos obligatorios o errores manifiestos. Nada que ver con una negociación política o con la posibilidad de introducir cambios.

Conviene ser claros, los hechos son incontestables. Durante la tramitación del presupuesto no se modificó el destino de un solo euro. Las cuentas se aprobaron exactamente como las redactó el Partido Popular, sin incluir una sola propuesta de la oposición y sin alterar en nada sus prioridades.

Por eso sorprende que algunos sigan sosteniendo que una negociación que nunca existió sigue abierta. Resulta inexplicable hablar de «pactar» unos presupuestos cuando ya no se puede modificar el destino ni de un solo euro. No cuestionamos que puedan estar negociándose otras cosas, pero lo que no puede afirmarse, de ninguna manera, es que exista una negociación presupuestaria.

Esa negociación terminó el mismo día en que se aprobaron los presupuestos de Canteli, con la sorprendente abstención de IU, después de que sus enmiendas ni siquiera fuesen admitidas a trámite. Insistir en lo contrario solo contribuye a confundir a la ciudadanía y a blanquear un proceso en el equipo de gobierno nunca tuvo voluntad de acuerdo.

Oviedo merece unos presupuestos que respondan a sus necesidades, que impulsen su futuro y que sitúen el bienestar de la ciudadanía por delante de cualquier cálculo partidista. No renunciaremos al diálogo ni a los acuerdos, pero solo cuando lo que se pacte sirva realmente para mejorar la vida de la gente. Pactar por pactar puede adornar un relato, pero no mejora la vida de nadie.

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