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Una escena espectacular

Sobre la nueva función del Calatrava como decorado cinematográfico

El Calatrava, ese monstruoso ejemplo de ambición municipal y ruina económica que los ovetenses hemos de padecer, trata de reinventarse como centro universitario para futuros médicos y, sobre todo, como escenario cinematográfico, albergando rodajes de películas tan diversas como "Los Cuatro Fantásticos" o la española "El profesor". No es mala idea: ya que el edificio ha sido un fracaso absoluto en la vida real, al menos puede ejercer de decorado de ficciones. El problema es que, al acabar la filmación, ausentes ya los directores y actores que han convertido el palacio en un aeropuerto o en la sede de la ONU, los vecinos de Oviedo, en general, y de Buenavista, en particular, tienen que seguir comiéndose cada mañana (y cada tarde y cada noche) el abominable "centollu".

Una escena espectacular

Una escena espectacular

Por fortuna, yo tengo la solución. Sí, queridos lectores, he dado con la clave para resolver de una vez ese delirio arquitectónico, ese monumento al pelotazo. Lo he conseguido, además, sin renunciar a su vocación cinematográfica. En mi propuesta confluyen el sentido artístico y el urbanístico. Para ello me he ayudado, no lo oculto, de la inteligencia artificial.

La idea me surgió en mis caminatas al Naranco. Desde la cima, las magníficas vistas de nuestra bella ciudad siempre me las arruina la protuberancia cangrejera del Calatrava, sus angulosas hechuras de nave alienígena. En el paisaje urbano que se extiende a los pies del monte, el edificio "pasa tan desapercibido como una tarántula en un pastel de crema", por citar a Raymond Chandler.

Pero mi aplicación de IA, que permite elaborar vídeos ficticios según las indicaciones del usuario, me brindó el remedio. ¿No quiere el Calatrava protagonizar escenas espectaculares? Pues tendrá una antológica. Hice una foto a la ciudad, la introduje en la aplicación y tecleé esta directriz: "Envía un misil que destruya el edificio que despunta a la derecha de la imagen". Dicho y hecho. La IA obró el milagro y en la pantalla de mi móvil se materializó lo soñado: un bombazo reduciendo el "centollu" a escombros.

No quedó ahí la cosa. Ya les he dicho que me propuse resolver la cuestión para siempre. Así que envié el vídeo a dos célebres directores de cine de acción, Michael Bay y Roland Emmerich, autores de taquillazos como "Armageddon", "Pearl Harbor", "Independence Day" o "2012". Dada la afición de ambos cineastas por destruir la Casa Blanca en sus películas, seguro que la escena les sugería nuevas tramas apocalípticas. Sólo les puse una condición para rodar en el Calatrava: la demolición debía ser auténtica. Nada de efectos digitales, nada de decorados. Realismo puro.

Estoy convencido de que uno de los dos aceptará la oferta. Es un "win-win": ellos obtendrían una escena espectacular que arrasaría en los cines y los ovetenses nos libraríamos a lo grande del infame mamotreto. Así que, si algún día de estos advierten a un individuo colocando dinamita en los pilares del Calatrava, no se alarmen ni llamen a la policía. Seré yo preparando de forma totalmente altruista la superproducción que llevará a Oviedo a lo más alto de Hollywood.

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