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Opinión | Crítica / Teatro

Oviedo

Hamlet a la carta

"Hamlet"

Dirección: Patricia Rodríguez

Dramaturgia y reparto: Patricia Rodríguez, Arantxa Fernández Ramos y Hugo Manso

Teatro Filarmónica, viernes 28 de noviembre

Guayominí Producciones se ha especializado en acercar los grandes clásicos a todos los públicos haciéndolos asequibles, divertidos y gamberros sin perder en profundidad. Si ya habían triunfado con su delicado y emotivo homenaje lorquiano en "CaLORCAlor", ahora se atreven con el tótem de las artes escénicas, la obra más icónica y metateatral de Shakespeare. Desde el proscenio, el escenario y el patio de butacas dinamitan no sólo la cuarta pared, sino cualquier estructura convencional que pudiera encorsetar esta desenfadada y disparatada función. El "Hamlet" de Guayominí no rehúye las grandes cuestiones, qué somos, qué queremos, qué busca el espectador del siglo XXI, el amor, la traición, la venganza, la justicia, los binomios acción/inacción, locura/cordura, sino que los traslada al aquí y al ahora. Una de las grandes bazas del espectáculo se halla en una metateatralidad que va más allá del original, llegando a lo universal desde lo particular, pues saben reírse de sí mismos, de los anhelos y zozobras de los actores en busca de un papel que catapulte su carrera y de los sinsabores de las compañías teatrales para sobrevivir, sometidos a veleidades de programadores, público y administración (muy simpática la parábasis con publicidad sobre la compañía).

Los tres actores repiten como un mantra el parlamento de Hamlet "Lo importante es estar preparado" y esta compañía desde luego lo está. En una especie de photocall acelerado nos presentan a los múltiples personajes de la trama, identificados con algún distintivo que permita intercambiárselos entre ellos de forma constante. La otra baza son estos tres intérpretes formados en técnicas de clown y que saben aprovechar todos los gags y recursos marcados por una dirección actoral excelente que Patricia Rodríguez compagina con la interpretación de un Polonio muy dickensiano. Arantxa Fernández está soberbia, porque la vis cómica de esta actriz es algo sobrenatural, de tan natural y poco impostada que es. Su Ofelia a lo Lady Godiva trastornada y su escena de Gertrudis intentando seguir el parlamento en inglés a su partenaire son desternillantes. Hugo Manso hace gala de una versatilidad sin límites y brilla como el malvado Claudio, nos conmueve con su apesadumbrado Hamlet y nos deja estupefactos de risa con su monólogo en klingon del "ser o no ser".

No faltan en este collage las canciones tipo musical operístico, el teatro de sombras, las coreografías, peleas de esgrima y los gags circenses que hacen del espectáculo algo poderosamente atractivo para todos los públicos, un juego apasionante que incluye algún momento dramático como en el que Patricia se quiebra hablando de la muerte del hijo de Shakespeare, probable leitmotiv de la pieza. Una obra muy recomendable, la de estos ronlaleros asturianos, que sabe jugar con los emblemas más icónicos de "Hamlet" en una libérrima y lúdica versión.

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