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Opinión | Crítica / Música

Oviedo

Una gran jornada de piano

Lucas Debargue y Oviedo Filarmonía culminan un gran concierto en la segunda entrega del ciclo

Jornadas de piano

Intérpretes: Lucas Debargue (piano) y Oviedo Filarmonía.

Programa: Obras de Òscar Colomina i Bosch, Maurice Ravel y Manuel de Falla.

Auditorio Príncipe Felipe, jueves, 19:30 horas

Las Jornadas de Piano regresaban, antes del parón navideño, al Auditorio Príncipe Felipe en la segunda entrega de la temporada para desarrollar un programa muy atractivo de mano del pianista Lucas Debargue y de Oviedo Filarmonía.

Recibió al público, más numeroso de lo habitual, una gran plantilla orquestal dispuesta para afrontar el primer reto de la noche: "The Styx". La obra de Òscar Colomina i Bosch se caracteriza por unas melodías de líneas sinuosas que nos evocan una travesía o descenso -presumiblemente a los infiernos, como hace referencia el título-, envueltas en disonancias bien trazadas para subrayar la inquietud que rodea el inframundo. Igualmente interesante resulta la contraposición entre los timbres agudos -con un diálogo exquisito entre la concertino (Marina Gurdzhiya) y la flautista (Mercedes Schmidt)- y la profundidad que aportó la cuerda grave a través de los violonchelos y contrabajos. Cinematográfica por momentos, recreando una atmósfera de suspense e inquietud, se trata de una obra muy sugerente que evidencia el compromiso de la orquesta de la ciudad con el repertorio actual.

Lucas Debargue ya había actuado en el Auditorio en marzo de 2017 sustituyendo, nada menos, que a Martha Argerich. Los movimientos de los extremos del "Concierto para piano y orquesta en Sol mayor" de Ravel son una explosión tímbrica orquestal propia de los maestros franceses, con algunos giros jazzísticos que descubren un lenguaje ecléctico y moderno. Debargue exhibió una elegancia y sensibilidad sobresalientes en el tratamiento de cada una de las notas, revistiendo de calidez todas sus intervenciones y luciendo una precisión milimétrica en los ajustados pasajes compuestos por Ravel, compositor del que se conmemora el 150 aniversario de su nacimiento.

El "adagio assai" mostró una riqueza expresiva notable gracias al intimismo que Debargue supo imprimir a cada compás y a los adecuados balances de la OFIL, arropando al solista en todo momento. Debargue explotó todo el lirismo de la pieza, con algunos pasajes en el registro agudo del piano ciertamente deliciosos, que empastaron a las mil maravillas con la homogénea cuerda de Oviedo Filarmonía.

La "Sonata en La mayor" k. 208 de Domenico Scarlatti que regaló, a modo de propina, subrayan su versatilidad interpretativa a la hora de enfrentar repertorios diversos.

Las "suites número 1 y 2" de "El sombrero de tres picos" de Manuel de Falla contaron con la narradora Sofía Martínez Villar para explicar los ritmos y el argumento que encierran estas páginas sinfónicas derivadas del homónimo ballet. Una lástima que esta interesante idea pedagógica -máxime tratándose de música española-, no ahondase en alguno de los temas populares (como "Con el capotín" o "No me mates") que encierran los movimientos y que el público percibe con facilidad, pero la audición guiada por la especialista en formación del oído musical convenció a los asistentes.

Oviedo Filarmonía rindió a un nivel notable a lo largo de la velada, desplegando en estas obras una sonoridad compacta y exhibiendo unas maderas muy entonadas y bien timbradas. Alguna entrada resbaladiza en los metales no empañó el buen de hacer de la formación y de su director, Lucas Macías, muy seguro a lo largo del concierto. Los músicos implementaron algunas dinámicas y cambios de volumen que redondearon aún más su interpretación, siempre ajustados y ejecutando las melodías sugerentes y los ritmos hispanos cincelados por Falla con mucho gusto y sin fisuras.

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