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¿Quién debe callarse?

Sobre el abuso de poder y el desprecio machista del Alcalde de Oviedo

El pasado jueves 8 de enero el Pleno de la Corporación ovetense fue un ejemplo de indignidad, donde el Alcalde se saltó los límites de la tolerancia y el respeto.

En un momento dado, el Alcalde de Oviedo interrumpió el Pleno con una verborrea que nada tenía que ver con un debate político firme, ni una confrontación de ideas legítima, sino con una muestra superlativa de falta de respeto institucional a una concejala, la portavoz de Vox. Una falta de respeto a una mujer, a la que atacó en lo personal. Porque llamar «maleducada», «verdulera» o mandar «callarse» reiteradamente a una concejala desde la Presidencia del Pleno no es un exabrupto puntual: es un abuso de poder y una expresión de desprecio profundamente machista e incompatible con el cargo que ostenta.

Asistimos a una escalada de autoritarismo por parte del Alcalde que nos indigna y nos recuerda, a otra escala, a la desatada por Trump al otro lado del charco. No puede relativizarse ni normalizarse su conducta. Al perder las formas como lo hizo, le faltó al respeto debido a una representante pública y, con ello, también a todas las mujeres que participan en la vida política en nuestro municipio.

Ayer el Alcalde dijo intervenir como lo hizo para defender su honorabilidad personal y política. Dijo no admitir insultos y no insultar, mientras insultaba pertinazmente. Debe saber el Alcalde que defender la honorabilidad propia jamás puede hacerse pisoteando la dignidad ajena, y menos aún cuando se hace desde una posición de autoridad institucional y contra una mujer.

Y no solo eso. Es muy grave que haya recurrido a desacreditar a la portavoz de Vox no con argumentos políticos, sino aludiendo a su trayectoria personal y profesional, con comparaciones absolutamente arrogantes y condescendientes, que ofrecían un ejemplo palmario de una cultura de deslegitimación de las mujeres en política que aún pervive y que cuestiona a las mujeres por lo que son y no por lo que argumentan.

Al Alcalde interrumpió el primer Pleno del año y con ello dañó a la Corporación. Cuando quien preside un Pleno utiliza el insulto, la amenaza de expulsión y el lenguaje vejatorio, se envía un mensaje muy peligroso: que el poder puede imponerse a gritos y que el respeto es opcional.

Lo hemos dicho muchas veces: no todo vale en política. Le exigimos al Alcalde que de una vez por todas cambie su actitud, respete y sea ejemplar.

Ha llegado el momento de una rectificación pública. Ha llegado el momento de que el Pleno del Ayuntamiento de Oviedo sea el lugar de la política, sin humillaciones, sin machismo, sin indignidad. El lugar donde la palabra sustituya al insulto. El lugar donde ya nunca más ninguna mujer tenga que soportar lo que el otro día se toleró durante demasiados minutos.

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