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Oviedo

Un recital de lirismo ruso

Buenos resultados artísticos de la OSPA, con Federico Colli al piano y Nuno Coelho a la batuta, en su quinta cita de abono de la temporada en el Auditorio de Oviedo

La OSPA regresaba al Auditorio Príncipe Felipe tras el parón motivado por las vacaciones navideñas con el entusiasmo de reencontrarse ante un público más numeroso de lo habitual pero con la amargura de contar la ausencia, entre sus atriles, de Vladimir Atapin, violonchelista de la sinfónica asturiana durante más de treinta años, al que los músicos brindaron el concierto. Así, la quinta cita de abono planteaba una incursión a territorio ruso de la mano de Serguéi Rachmaninov y Dmitri Shostakóvich a través de dos de las obras más significativas de ambos compositores.

Un recital de lirismo ruso

Un recital de lirismo ruso

El "Concierto para piano número 3 en Re menor", op. 30 de Rachmaninov es una de las páginas más célebres de la historia de la música por su complejidad técnica y su vistosidad. No es tarea sencilla encontrar un solista de garantías para enfrentar esta obra como tuvo que hacer la orquesta ante la baja, por motivos médicos, de Behzod Abduraimov. Federico Colli fue la solución para no cancelar la velada y el pianista italiano realizó una versión muy personal del concierto, explorando todas las posibilidades líricas que encierra la partitura de Rachmaninov.

Colli ya evidenció su comodidad en los pasajes melódicos del "allegro ma non tanto" inicial, pero la OSPA, algo apresurada, no le permitió lucir toda su musicalidad ni exhibir su pulsación, pulcra y precisa en este movimiento. El "intermezzo" mantendría una tónica parecida, con un Federico Colli de manos equilibradas que desplegó un trabajo notable sobre el registro más agudo del instrumento, luciendo una musicalidad vibrante por momentos. La orquesta, algo impetuosa, opacó al solista italiano en determinados pasajes, restando efectismo a la interpretación y obligando a Nuno Coelho, desde el pódium, a concertar con mayor profusión los tempi y el volumen para ofrecer un "finale" mucho más compacto y regular.

Sintomático del estilo y la musicalidad de Colli fue su interpretación del "Lascia ch’io pianga" haendeliano de la ópera "Rinaldo" -en una versión propia muy íntima y delicada- que gustó a los asistentes aunque, después de semejante derroche con el n.º 3 de Rachmaninov, supo a poco.

La segunda parte estaba dedicada a la "Sinfonía número 15 en La mayor", op. 141 de Shostakóvich, la última obra de sus características escrita por el maestro ruso. La OSPA plasmó con acierto la rica sonoridad propia de los compositores eslavos durante los cuatro movimientos, desarrollando unas texturas de cierta dificultad pasadas por el irónico tamiz que caracteriza buena parte de la producción de Shostakóvich y que, en esta sinfonía, se ejemplifica a través de una utilización audaz y enigmática de la propia orquesta. Algunas entradas desajustadas no empañaron el buen hacer de la formación, comandada con diligencia por Coelho, destacando la expresividad del "adagio" en los solos del violonchelo, concertino (Pablo Suárez) y los metales. Las diferentes secciones engarzaron, no obstante, los correspondientes fraseos con cierta elegancia, conformando una velada emotiva donde el protagonismo recayó, sin duda, sobre el lirismo ruso.

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