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Oulu y Trencin, dos espejos para Oviedo

Las ciudades finlandesa y eslovaca que ostentan este año la capitalidad cultural europea

Dos poblaciones casi desconocidas en España son las capitales europeas de la Cultura en 2026: Trencin, en Eslovaquia y Oulu, en Finlandia. Reemplazan a Chemnitz, en Alemania y a la candidatura conjunta de Nova Gorica (Eslovenia) y Gorizia (Italia), que lo fueron en 2025. Oviedo aspira a serlo en 2031 y ahora está en pleno proceso de selección de la candidatura española.

Las dos ciudades cuentan con una tradición musical internacional muy asentada. En ambas han cerrado un amplísimo programa que prevé actividades muy diversas, pero también debates sobre el momento que vive el planeta. Mientras que para Oulu la referencia es el «Cambio climático cultural», Trencin opta por «Despertar la curiosidad» sobre muchas materias de actualidad.

LA PROPUESTA ESLOVACA. Trencin tiene censados unos 54.000 habitantes y está situada al noreste de Eslovaquia, muy cerca de la frontera con la República Checa, reputada por su industria tecnológica y por una intensa actividad musical que se resume en un gran festival de verano que es uno de los mejores de Europa, Pohoda. La capitalidad cultural pretende «inspirar la construcción de puentes entre la imaginación y la realidad». La población está situada al pie de un espectacular castillo renovado en los últimos años que fue un bastión sobre el río Vah que atraviesa el lugar.

Cuenta con una pequeña pero prestigiosa universidad que imparte formación en tecnología, ciencia de materiales, medicina, economía y ciencias políticas, diseño y arte. Lleva el nombre de Alexander Dubcek, el dirigente comunista que intentó una reforma liberalizadora de Checoslovaquia en 1968, «la primavera de Praga», reprimida violentamente mediante la invasión de los tanques de la entonces Unión Soviética.

El programa previsto es muy amplio y diverso con algunos clásicos como cine, teatro, exposiciones, danza y circo. Pero también incluye debates sobre la democracia y aborda temas como la arquitectura, la moda sostenible o la hospitalidad. Tendrá una mirada para los barrios y para la mejora de «cuerpo y mente» de sus ciudadanos con actividades deportivas para todos. Pero lo que más destaca es la música que va desde un festival de intérpretes romaníes hasta el famoso Pohoda que entre el 8 y el 11 de julio combinará rock, indie, electrónica y otras propuestas alternativas como la danza o las artes visuales. No faltarán debates culturales y literarios en el mismo espacio. Se celebra desde 1997 en el aeropuerto de la ciudad y el año pasado reunió a más de 30.000 asistentes.

OULU Y EL CLIMA. Situada en el golfo de Botnia, Oulu es el enlace de la capital, Helsinki, con el frío y poco poblado norte de Finlandia. Es la capital de la región de Ostrobotnia del Norte y cuenta con una población de 210.000 habitantes después de que en 2013 se uniera con otros nueve municipios de su entorno. Destaca por su dinamismo y modernidad. La Universidad es una parte más del parque científico y tecnológico que sobresale por ser muy competente en informática y en ciencias de la salud.

Está muy bien comunicada puesto que cuenta con puerto industrial y pesquero –sobre todo de salmón– y aeropuerto, además de una excelente conexión con la capital por ferrocarril y autopista. Aunque en este paralelo la temperatura es más bien fresca todo el año (la media en enero es de -10 grados y de 14 en agosto) siempre es posible acudir a su espléndida playa. Lo aconsejable para circular por el casco urbano es la bicicleta, como ocurre en muchos países del norte de Europa bastante más fríos que España.

En agosto se celebrará el campeonato mundial de guitarra aérea que ha convertido a Oulu en ciudad famosa entre los músicos desde 1996. Es un peculiar festival en el que cada intérprete imita la forma de tocar el instrumento que no tiene en sus manos. Los géneros musicales son diversos, pero principalmente heavy metal y rock. Ese campeonato es la principal referencia de la ciudad.

El resto del programa destaca por su enfoque sobre la sostenibilidad, la cultura sami y el uso creativo del entorno natural. Por ejemplo, en junio lanzará la ruta artística del Reloj del Clima, que incluirá siete obras específicas encargadas a artistas finlandeses e internacionales que serán una llamada de atención sobre el clima. O el Frozen People, un festival de música electrónica sobre el mar helado. También levantar esculturas efímeras en la nieve. Y un gran concurso de fotografía. «La ciudad aspira a animar a su público a repensar cómo se crea, se experimenta y se comparte la cultura en esta zona», según los responsables de los eventos.

Otras propuestas van desde performances que dialogan con la oscuridad invernal y las auroras boreales hasta el Arctic Food Lab: una defensa de la gastronomía del territorio. Aunque la música es el eje sobre el que se sostiene todo el programa, hay lugar para el deporte, desde natación en aguas gélidas hasta una carrera del sol en la medianoche del 4 de julio, puesto que en esas fechas ocaso y orto están muy próximos.

Habrá una dedicatoria especial al pueblo sami que vive al norte entre Finlandia, Noruega, Suecia y Rusia. Es una llamada de atención sobre el sometimiento que les ha ido despojando de su cultura tradicional. Se estrenará una ópera y se organizarán exposiciones para desvelar sus tradiciones ancestrales. n

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