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La escalerona del Parque del Oeste

En Oviedo, en el hemiciclo de la Plaza de Italia, de bancos que recuerdan a Gaudí en lo sinuoso, donde la pétrea "Dama del balcón" (José Antonio Nava, 2003), baja la escalerona en varios tramos y en dirección norte hasta otra plaza circular, al nivel de la calle José María Martínez Cachero. A esta escalerona dividía en dos una fuente que nacía a los pies de la escultura, se sumía y reaparecía, y así siete veces, con vocación de Guadiana; ahora te mojo, ahora no. Yo la conocí seca y cada día más deteriorados su lecho de gresite y sus orillas.

La escalerona del Parque del Oeste

La escalerona del Parque del Oeste

Supongo que la idea primigenia y monumental de la escalerona obligaba a unos gastos de mantenimiento y conservación que se suspendieron dos o tres horas después de inaugurarse; a partir de ahí las hojas del otoño, las huellas de los astures y alanos, los destrozos de los vándalos, los problemas del agua a presión, la desidia y la falta de dotación económica en la partida "Parque del Oeste", deterioraron el invento.

Actualmente, tras el proyecto de rehabilitación de algún diseñador con los pies en la tierra, que no en el agua y menos en el moho, orugas y obreros del Ayuntamiento demolieron el Guadiana, rellenaron su cauce con el escombro y colocaron escalones de granito para unir los que había a izquierda y derecha; una idea brillante porque el mantenimiento se limita, en caso de extrema necesidad, a barrer las escaleras.

Pues nada, a esto venía, a hablar de tres cosas:

1ª) Del síndrome de hybris; es decir, "enfermedad del poder", una alteración del comportamiento en líderes que desarrollan un ego desmedido, pierden contacto con la realidad y llevan a cabo obras faraónicas difíciles de conservar, si es que llegaron a terminarse.

2ª) Del síndrome "Less is more" (Menos es más); lema del arquitecto Ludwig Mies van der Rohe, empeñado en quitar adornos y maximizar la utilidad, brutalismo que tanto perjudica los cerebros de nuestros técnicos municipales y paga el pueblo llano, y el escalonado.

Y 3º) Que en el quid de toda esperanza reside la belleza y que jodieron la escalerona.

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