Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Habemus nueva promesa literaria

Este jueves extrañamente caluroso de finales de febrero se ha conocido la noticia, a través de la propia nueva escritora de novela romántica, de que Alejandra Rubio (hija de Terelu Campos, hija de María Teresa Campos), va a publicar su primer libro. Lo comunicaba en su programa, uno que echan por la tarde o al mediodía, que no sé cómo se llama y algo que no voy a consultar porque me da bastante pereza y me interesa más bien poco.

Pues fantástica, fantástica noticia, ¿no? Una chica cuyo único mérito es ser hija de Terelu Campos, cuyos méritos, a su vez, son a grandes rasgos, ser hija de María Teresa Campos (quien sí tuvo, al menos, valía propia).

Fantástica noticia, decía, para quienes sin ser hijos ni nietos ni ahijados de nadie famoso o conocido, llevamos años intentando escribir un libro y que sea publicado, llevamos años en profesiones de difícil salida con una tenacidad y vocación voraces. No me malinterpreten, no es culpa de la nepobaby. ¿Envidia? Pues claro que tengo, porque yo en su lugar haría lo mismo, aprovecharme de mi status de hija de, pero al menos, teniendo algunas nociones de lo que voy a llevar a cabo.

Quienes me conocen o han hablado conmigo del tema saben que yo estoy muy a favor del nepotismo, siempre y cuando, siempre y cuando, se tenga talento para la tarea que se va a usurpar a otro. Fíjate, ya no te pido ni talento, pero sí al menos, formación y ganas.

Yo no sé si esta chica tiene nada de esto. Lo que sí sé es que la España torrentiana gana muchas más veces de las que me gustaría. La de los mediocres, los cuñaos y los enchufes. Hay que decir que ya se nos iba avisando cuando, en 2023, creo, le dieron una columna en el diario ABC. ¿Sabéis lo que he tenido que luchar yo y muchos como yo para que me den un puesto estable en mi sector, el periodismo? Sí, quienes me conocen lo saben. Mucho, muchísimo. ¿Y sabéis lo que supone que te ofrezcan una columna? Es que me río por no llorar. Me río porque llorar no sirve de nada, porque ya nos hemos acostumbrado a esto, porque tenemos una tolerancia autómata a que estas cosas pasen. Y porque ha sido siempre así, ¿no?

Anda que no he tenido que escuchar con respecto a mi profesión eso de: “Es que nadie se bautiza sin padrino, ya sabes…” (A veces hasta acompañado de un guiño, codazo o subida de hombros, como quien da algo por hecho o por perdido). Pues yo con mis padrinos ni me hablo. Es más, no tenemos ningún contacto, pero eso es otro tema, y lo meto por ponerle de nuevo la anestesia del humor a un asunto que es para tomárselo bastante en serio.

Quiero imaginarme ahora, que esto es solo el principio. Y que lo que sigue, es incluso una nominación a los premios Planeta (editorial que ha realizado el fichaje), y que ya sabemos el criterio escrupuloso que tiene a la hora de premiar sus obras. En este mundo meritocrático y surrealista, entre otras delirantes ideas, lo siguiente podría ser la adaptación televisiva de la novela, y ¿saben qué? Se da circunstancia de que el novio de la escritora debutante es actor. Seguramente le darían un papel importante o incluso protagonista en la trama. Por méritos propios, claro, no me sean malpensados.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents