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Vocales al rescate

Bernardo Fernández y Alejandro Abascal son los vocales asturianos del Consejo General del Poder Judicial que han agitado a Adrián Barbón para que diese un paso adelante en la complicada papeleta del Cristo. Han apremiado al presidente y le han arrancado el compromiso de que se pondrá manos a la obra. Algo es algo, aunque no suficiente porque a este asunto le hacen falta dos cuestiones de las que mueven el mundo: el dinero y los papeles. La pasta y la burocracia. Con uno se rehabilitan edificios y sitúan facultades donde hubo un hospital; y con lo otro, las cosas se hacen como es debido, con un diseño urbanístico y todos los permisos en orden.

Los jueces entran en esto porque en Llamaquique son sardinas en lata. No cabe un alfiler y cuando la Universidad suba al Cristo se harán fuertes en lo que un día fue el Campo de Maniobras. Pero no quieren esperar a la siguiente glaciación y por eso apuran a Barbón, quien, a su vez, enciende al Rector porque ve esa operación de más de 100 millones y le dice al presidente que la Universidad no tiene la pasta, que está bien lo de darse ahora prisa pero que si pone el dinero por delante igual, solo igual, aquello echar andar. Dice que los estudiantes no tienen la culpa, que el problema no lo ha creado la institución que dirige y que sí, que se irán al Cristo cuanto antes pero a las carreras y de cualquier manera.

Los vocales Abascal y Fernández han agitado el avispero, ahora habrá que observar, tomar nota y pedir cuentas cada día. Es una operación vital, clave y beneficiosa para todos. Para la Universidad, que estrenará campus; para la justicia, que podrá estirar las piernas; para el Principado como solucionador de problemas y para Oviedo, porque mientras todo esto pasa, ahí arriba, en el Cristo, hay un escenario zombi como la copa de un pino. Y son ya muchos años.

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