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Yago González

Yago González

Redactor de Economía.

Bono bajo la lluvia

El día que U2 desafió al mal tiempo asturiano y ganó (a pesar de los resfriados)

Bono durante el concierto de U2 en Oviedo en 1993.

Bono durante el concierto de U2 en Oviedo en 1993.

Bono, el cantante de U2, tuvo a mi hermana metida una semana en la cama. No, no sean malpensados. No es esta la historia de una «groupie» con habilidad para infiltrarse en la habitación de una estrella de rock. Es la de una ovetense de entonces 15 años que asistió al concierto que la banda irlandesa dio en el antiguo estadio Carlos Tartiere el 19 de mayo de 1993. Una noche de música vibrante y lluvia implacable.

Fue mi hermana la primera persona a la que oí hablar de ese tal Bono, un nombre que me sonaba más a italiano que a anglosajón. Más adelante sabría que aquel era el apodo que sus amigos de infancia habían puesto a Paul Hewson, un inquieto muchacho de Dublín que había heredado las dotes vocales de su padre, un cartero aficionado a la ópera. «Bonavox» («buena voz» en latín) era el nombre de una tienda de audífonos que había originado el mote y que Hewson adoptaría para siempre.

El caso es que el tal Bono era el tipo de mentón hendido, mirada mística y melenita piramidal que posaba de perfil junto a sus tres compañeros de banda en la portada de «The Joshua Tree», el «cassette» al que mi hermana y medio planeta rendían pleitesía a finales de los 80. No obstante, la gira que traía a U2 a Oviedo era la de presentación de su siguiente álbum, «Achtung Baby», en el que el grupo reinventaba su sonido y su imagen de una forma magistral. Para mí, sigue siendo su mejor disco.

Hubiera dado un brazo por haber acompañado a mis hermanos (mi otro hermano también acudió al Tartiere) cuando Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. comparecieron en el mastodóntico escenario de la gira «Zoo TV», decorado con múltiples pantallas y dos coches Trabant colgados del techo. La banda ironizaba sobre el sensacionalismo televisivo de comienzos de los años 90 y sobre su propia condición de superestrellas. En concreto, Bono autoparodió su megalomanía mesiánica mediante el personaje de «The Fly», un vanidoso rockero vestido con cuero negro y unas enormes gafas de sol.

Fue con ese avatar con el que Bono salió a escena en el Tartiere mientras la lluvia regaba a los 30.000 asistentes. «I’m ready / I’m ready for the rain», saludaba el cantante en Zoo Station, el tema que abría el álbum y el recital (disponible en Youtube). Se atrevió incluso con el español: «Estamos muy contentos de estar en Oviedo, gracias por aguantar la lluvia». Y vaya si aguantaron los ovetenses: una neumonía metió a mi hermana en la cama durante toda la siguiente semana.

La calidad musical de U2 pegó un gran bajonazo a partir del año 2000. Abandonaron la experimentación y, salvo destellos puntuales, se refugiaron en sonidos más convencionales y aburridos. No obstante, dado que prevén sacar un nuevo disco a finales de año, no me importaría seguir los pasos de mi hermana y agarrar una neumonía por el bueno de Bono. n

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