Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Bernardo Gutiérrez / Pelayo Gutiérrez

Bernardo, un padre irrepetible

Despedida familiar al popular comerciante

Después de tantos años tras el mostrador de nuestras tiendas, teníamos claro que si nuestro padre, Bernardo, recibía tanto cariño significaba que era una buena persona. De lo que no habíamos tomado conciencia, aunque podíamos intuirlo, era de su enorme dimensión, de todo lo que abarcaba y cuánto le querían personas de toda condición.

Su fallecimiento, el viernes pasado, puso el punto final a una etapa complicada por su enfermedad neurológica. Por mucho que uno lo vea venir y que haya estado anticipando el momento de la despedida, nunca se está preparado para decir adiós a un padre, especialmente a uno tan presente y entregado como el nuestro.

Desde el mismo viernes y hasta su funeral del sábado, recibimos infinidad de muestras de cariño. No esperábamos que sería de tal calibre la demostración del amor que tanta gente le tenía a papá. Fue realmente abrumador, pero nos ayudó a sentirnos reconfortados en un momento tan duro. Si lo ponemos en perspectiva, podríamos darnos por satisfechos en nuestra vida si llegásemos a conseguir siquiera una décima parte de todo el reconocimiento en forma de aprecio y respeto que ha logrado nuestro padre.

Con estas líneas, queremos agradecer a todos los que, de una u otra forma nos expresaron su cariño estos días, han sido tantos que seguro que alguno se nos ha pasado por alto, os pido que no nos lo tengáis en cuenta.

Ya más serenos tras el intenso fin de semana sentimos la enorme responsabilidad del legado de bondad que nos deja Bernardo. Para nosotros, siempre estará en su tienda y en nuestro corazón permanecerá eternamente el aplauso espontáneo que recibió su féretro el sábado, a la puerta de basílica de San Juan. Gracias.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents