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Opinión

Un concierto con "enigma"

Notable éxito de la OSPA, junto al Coro de la Fundación Princesa de Asturias, en su undécima cita de abono de la temporada

La OSPA cerró el pasado viernes otro trimestre de programación de su temporada de abono a través de una de las citas más esperadas del curso, donde compartía escenario con el Coro de la Fundación Princesa de Asturias, propiciando una asistencia mayor de lo habitual. En los últimos años, el concierto extraordinario de Semana Santa ha pasado a integrarse en la temporada de abono, lo que permite una mayor versatilidad para conformar programas no tan habituales, que se escoran hacia el repertorio sinfónico-coral. No estuvo del todo logrado en esta ocasión, con una primera parte dedicada a la interpretación de la "Missa in Angustiis" de Haydn, cuyo componente sacro, a las puertas de la Semana Santa, se diluyó en las "Variaciones Enigma" de Elgar en la segunda mitad.

El Coro de la Fundación Princesa de Asturias rayó a gran nivel en las seis partes que conforman la "Misa Nelson" –como es popularmente conocida en reconocimiento a la victoria del contraalmirante Nelson en la batalla del Nilo–. Poderosos en volumen, los coristas lucieron unas cuerdas equilibradas, con un sonido redondeado y atractivo, dejando algunos pasajes efectistas, como la fuga final del "Gloria" –con los planos bien delimitados y los temas perceptibles en todo momento– o en los contrastes de intensidad del "Credo", siempre con entradas precisas y afinación impoluta. La orquesta, bajo la batuta de Matthew Halls, también se mostró bien cohesionada y muy maleable a las indicaciones que llegaban desde el pódium.

Sin embargo, el cuarteto solista dejó unos resultados desiguales. Lydia Teuscher sustituyó a la soprano Lucy Crowe, enferma los últimos días tal y como se anunció por megafonía. De timbre metálico, Teuscher mostró una voz gutural y tirante en los primeros números y, aunque en el "Credo" y el "Benedictus" se rehizo y dejó momentos de un hermoso lirismo, le costó mantener el fiato para ceñir los fraseos a la orquesta en un papel que no se ajustaba del todo a sus características vocales. El mismo problema se apreció en las intervenciones del barítono barcelonés Jan Antem, a quien ya se pudo escuchar en Oviedo el "Viernes de Ópera" de "Carmen" hace apenas un par de meses. Pleno en los registros medio y agudo, el joven artista español sufrió en la tesitura más grave, propia de los bajos, resolviendo con elegancia algunos pasajes a solo del "Gloria". Menos afortunado estuvo el tenor Gavan Ring, con voz engolada que le restó proyección a sus intervenciones. La mejor actuación solista de la noche fue la de Marta Infante, redondeando su poderosa voz y aplicando una musicalidad notable a cada compás, con una línea de canto muy acertada y el volumen necesario en cada ocasión.

La segunda parte suponía un cambio de tercio mediante las "Variaciones Enigma", una obra recurrente en las últimas campañas que sirve a la OSPA para exhibir la sugerente tímbrica de sus diferentes secciones. Bajo la batuta del británico Matthew Halls –que dentro de pocos días interpretará "El sueño de Geronte" (también del compositor Edward Elgar) con la Filarmónica de Tampere– la orquesta lució bien ensamblada, recreándose en el exacerbado lirismo que rebosa la obra, con una "Nimrod" majestuosa y expresiva. Los violines estuvieron particularmente acertados, en esta ocasión comandados por el concertino Pablo Suárez, pero también las maderas ejecutaron con gran cuidado las melodías que vertebran esta partitura aplicando una calidez mayúscula a su sonido. Los metales, bien timbrados, y la percusión, precisa, redondearon una noche más que aceptable donde Halls realizó una lectura interesante de la pieza, trabajando escrupulosamente el volumen y cediendo el protagonismo a los profesores de la OSPA.

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