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Musas, heroínas e intérpretes

La propuesta de "Marsyas Baroque" convence al público ovetense por su compromiso y atrevimiento y por el nivel técnico de las artistas

La cuarta cita de la XIII edición de la Primavera Barroca ofrecía un sugerente recorrido por obras de diversa procedencia bajo un eje temático tan pertinente como estimulante: la presencia femenina en la creación musical, ya fuera a través de compositoras o de figuras inspiradoras -musas, heroínas o alegorías- que han nutrido el imaginario artístico a lo largo de los siglos. Esta línea programática, cada vez más presente en los ciclos especializados, no solo responde a una necesaria revisión historiográfica, sino que, cuando se articula con cierta coherencia, enriquece y completa la experiencia del oyente. En este caso, el conjunto "Marsyas Baroque" -que ya había presentado este programa en Madrid el pasado mes de enero- construyó un discurso sólido y atractivo, capaz de conjugar rigor musicológico con una notable sensibilidad interpretativa.

Desde los primeros compases de la "Sonata en trío para dos violines y bajo continuo en Do mayor" de Georg Philipp Telemann, quedó patente el refinado equilibrio sonoro del conjunto. La calidez de la flauta de pico, de emisión limpia y articulación precisa, se integró con naturalidad en el continuo sostenido por el violonchelo y el clave, generando una atmósfera de gran transparencia. La "Sonata para flauta y bajo continuo en La menor" de Wilhelmine von Bayreuth permitió apreciar con mayor claridad el entendimiento entre las intérpretes. La clavecinista española Sara Jhonson Huidobro sostuvo con elegancia la estructura armónica, mientras Paula Pinn (flauta) desplegó un fraseo flexible, enriquecido por ornamentaciones de buen gusto. El "Allegro" central destacó por su intensidad y exigencia técnica, resuelto con soltura y una musicalidad que evitó cualquier tentación de virtuosismo vacío.

Las páginas de Michel Blavet y Jean-Philippe Rameau, en "L’entretien des muses-Gracieux", así como el "Prélude" de la "suite para clave en Sol menor" de Élisabeth Jacquet de la Guerre, confirmaron el cuidado extremo por la afinación y el detalle, con una sonoridad plena del violonchelo de Konstanze Waidosch. La interpretación, vibrante pero siempre controlada, evidenció un profundo conocimiento del estilo barroco y los criterios historicistas, como el cuidado hacia la retórica musical, técnicas propias del periodo y una ornamentación, como mencionábamos, insertada con facilidad en el discurso musical.

Uno de los momentos más singulares del concierto llegó con "Marsýas", de Alessandra Bellino, una obra contemporánea que dialoga con el mito clásico desde una estética sonora marcada por la disonancia y la exploración tímbrica. Aquí, el conjunto mostró su versatilidad, adentrándose en un lenguaje más experimental sin renunciar a la coherencia expresiva. La pieza, poco habitual en este tipo de formaciones, desplegó una paleta sonora sugerente, donde los contrastes dinámicos y las texturas evocaron con fuerza la violencia del mito y la dimensión trágica del personaje que da nombre al cuarteto.

La segunda parte mantuvo el alto nivel interpretativo. Las "Diferencias sobre Doen Daphne d’over schoone Maeght" de Jacob van Eyck y la "Canzon prima à 4 La Borromea" de Claudia Francesca Rusca pusieron de relieve la compenetración del grupo, que se manifestó no solo en la precisión técnica -mención especial para María Carrasco Gil (violín) como ya demostrara en las dos piezas de la suite de Marais al final de la primera parte-, sino también en una comunicación escénica basada en miradas y gestos sutiles que enriquecieron notablemente la ejecución.

El tramo final, con la "Sonata terza" de Mrs. Philarmonica y el "concierto en Re mayor" de Antonio Vivaldi, confirmó la versatilidad del conjunto. Aquí, el virtuosismo emergió con mayor claridad, aunque siempre subordinado a la expresividad. La precisión en los ataques, la claridad de las líneas y el equilibrio entre las voces cerraron una velada de gran altura, en la que "Marsyas Baroque" demostró que la música barroca está más viva que nunca.

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