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Opinión

No es sólo un viaje en bus, es una actitud

El recorrido por la línea E

La parada de Las Campas.

La parada de Las Campas. / LNE

Espero el bus en la parada, en esa barra que me recuerda a las «misericordias». Antes la sillería de los coros contaba con asientos plegables para cuando los frailes tenían que levantarse y cantar; para tiempos prolongados de pie los frailes crearon en la parte inferior de los asientos las misericordias, que permitían apoyar las nalgas. Es lo que tiene viajar, se aprenden maneras.

Salimos a las 12.00. Llueve. Antes me presenté a Carlos, el conductor de un articulado de gasoil, de los pocos que quedan, la mayor parte son eléctricos; Carlos trabajaba en Alsa desde 2103 y desde 2018, en TUA.

-LAS CAMPAS I: eran praderas y desaparecieron en gran parte bajo el asfalto, como aquella canción, «Big Yellow Taxi», que cantaba Joni Mitchell. Claro que aún llega ahí la primavera. Además de esta nueva urbe, al sur, hay Campas al norte y varios caseríos: Casarín, Llampaza, El Canto, Casa La Laxa, Casa el Lobu y Casa Bayetes.

-LAS CAMPAS III:

por un corto tramo en dirección a San Lázaro de Paniceres pasa el Camino Primitivo, el que hizo a caballo Alfonso II para postrarse ante las cenizas de Santiago.

-PASEO LA FLORIDA: por aquí florecieron El Pradón, el Prado Grande, El Monticu, el Prado Colunga, los Prados de Cabal, los Prados de Méndez, hoy convertidos en grandes avenidas y rotondas, con aros olímpicos y placas diversas. Paralela por la derecha, la calle Pravia; hay pocos Pravia en el universo: un Pravial en Sograndio, un Pravio en La Coruña, una Peravia («Per avia», etimología paleoindoeuroea de Pravia) en la República Dominicana... Acercarse a cualquier texto que diga Pravia, incluido el de «La venganza de Don Mendo», de Muñoz Seca, como lavarse con Heno de Pravia y ganar indulgencias, es todo uno.

-LA FLORIDA I: levantado en una zona llamada El Pascón, el templo parroquial dedicado al primer santo asturiano, Melchor de Quirós, poco promocionado a pesar del denuedo de Roberto, cronista oficial quirosano.

-PLAZA GABINO DÍAZ MERCHÁN: dentro de la glorieta, el Monumento al Roble, de Miguel Álvarez «El Ponticu». Si en anteriores entregas dije que Oviedo viene de Júpiter, el roble o carbayo, gentilicio de los habitantes de Oviedo, está asociado a Júpiter porque atrae el rayo más que otros árboles, y asociado a Zeus y al eje del mundo que une el Cielo y la Tierra. Roble sagrado para los celtas, los griegos, los escandinavos y los teutones, que lo llamaron «Árbol de la Vida de Thor». La palabra druida viene del proto-celta dru-wid-s, «el que conoce al roble».

¿Gabino Díaz? Fue arzobispo de Oviedo (1969-2002).

-MANUEL DEL FRESNO: esta calle fue urbanizada y construida por Constructora Principado, donde trabajé en mi vida anterior, y aquí bautizamos Pórticos, en referencia a los pequeños soportales de los edificios, del arquitecto Javier Blanco, y en alusión a la entrada de La Florida. La empresa desarrolló luego Pórticos II, en la Argañosa.

-FRANCISCO CAMBÓ-PUENTE NUEVO: Vallobín (Valle de lobos); se abrió esta calle en 1963, cuando Cambó era ministro de Fomento y Hacienda. Este barrio y La Argañosa medraron por el ferrocarril que comunicó Oviedo con Trubia, en 1883; un siglo después, con el cambio de vías, se levantó el puente de hormigón.

-FRANCISCO CAMBÓ: era catalán; en 1907, fungía de diputado en Cortes, le preguntaron: ¿Monarquía o República? Respondió: Cataluña. Me recuerda a la respuesta cuando nos plantean un falso dilema; a mí me preguntan ¿coche o tren? Y digo: TUA.

-RAMIRO I: en siete años que reinó dejó dos joyas: San Miguel de Lillo y su Palacio de caza o de verano o de lo que hubiera sido, más tarde dedicado a la Virgen.

-SAMUEL SÁNCHEZ: en un póster de la parada, una mujer pinta sus labios con color Roche, mate difuminado, de L’Oreal, París, con este texto maravilloso: «No es sólo un labial, es una actitud». 

-INDEPENDENCIA-MINAS: el nombre de la calle y la parada alude al levantamiento contra los franceses, a que somos más gallos que ellos y a que ser independiente mola. En el pequeño jardín de la Escuela de Minas una obra de Miguel Álvarez: el busto de Francisco Pintado Fe, ingeniero de minas que fundó y dirigió el Instituto Nacional del Carbón. Un recuerdo a Ubaldo el de La Paloma, presidente que fue de la patronal hostelera. ¡Y qué decir de su vermú de solera, de 1900, envejecido en barrica de roble, quizá del carbayón de la calle Uría, derribado en 1879, a sus seis siglos de vida!

-MELQUIADES ÁLVAREZ: presidente del Congreso de Diputados durante la Restauración borbónica, se adscribió al republicanismo de Salmerón para fundar el Partido Reformista, en el que militaron Pérez Galdós, Azaña, Ortega y Gasset... En 1936 fue recluido en la Cárcel Modelo de Madrid y asesinado por anarquistas que habían asaltado la prisión.

-FONCALADA: su nombre no obedece a su calado, hundida con respecto a la rasante de la calle, sino a una inscripción en los sillares: «Fontem calatam», Fuente invocada. En este manantial ya bebían los romanos, y Alfonso III lo magnificó (por algo era el Magno); hoy la fuente en reparación ¡por problemas de humedad! Confiemos en que no la sequen para resolverlo.

-EMILIO ALARCOS: filólogo y lingüista español, catedrático emérito de la Universidad de Oviedo. Doble calle tiene, que acoge la plaza de los Maestros y adornan la Escuela de Teatro de Pumarín «José Antonio Lobato», «Los libros que unen», de Úrculo, y el mural que dejó el polaco-griego Dimitris Trimintzios ‘Taxis’ en el festival Parees 2022.

-SANTULLANO: la parada está en la calle Bermúdez de Castro; en la esquina con Murillo el local Tamiz de Palabras, una empresa de traducción; mala fama la de los traductores, pero qué necesarios, mientras respeten a Pushkin.

-ÁNGEL CAÑEDO: a unos metros la glorieta «A la toná», de Llonguera; canta Juanín de Mieres con un compañero de bronce que hace la segunda; un tercero escancia un culín.

-RÍO CAUDAL: el río desemboca en el Nalón, la calle en Joaquín Blume y el bus poco menos que ante el Palacio de Deportes, del ingeniero Ildefonso Sánchez del Río.  

-RÍO SELLA: el Sella desemboca en el Cantábrico, la calle en Ventanielles, y el bus pasa por delante de la iglesia de la Sagrada Familia; templo con torre campanario cuadrada, exenta y esbelta, de Fernando Nanclares y Nieves Ruiz; en la iglesia murales y vidrieras de Antonio Suárez.

-PLAZA LAGO ENOL: y el monumento a Eloy Palacio fallecido en el incendio de Uría 58; no es un astronauta, un buzo ni un himalayista, es un bombero con hacha y bombona de oxígeno, de nueve toneladas de piedra caliza, obra de Jesús Alonso ‘Chus’.

-RUBÍN: frente al IES Pérez de Ayala, en la Carretera de Rubín. Rubín es apellido de los que vendieron esas fincas al Ministerio del Ejército donde se acantonaron el Regimiento de Zapadores, los cuarteles de Sanidad, Artillería y otros.

-LOS ROSALES: Colonia Guillén Lafuerza. Decía Gertrude Stein: «Rose is a rose is a rose is a rose»; una tautología se llama esta figura retórica. De este barrio el club de fútbol Guillén Lafuerza, fundado en 1950; juegan en el Campo de Matalablima. Hablando de tautologías y de fútbol, dijo Boskov: «Fútbol es fútbol». «Black is black», cantaban Los Bravos. Y Brassens: «Idiota se es si idiota se es». Hasta Dios dijo: «Yo soy el que soy». Tautologías.

-HUCA URGENCIAS: «Es urgente el amor, es urgente inventar alegría», decía el poeta Andrade.

 -LA MONXINA: aquí había dos colonias de obreros de la Fábrica de Armas; asimiló Matalablima, La Carcabada, La Viña... ¿Por qué Monxina? Viene de Moniane que derivó en Monxuán, el Monte Juan, y acabó corrompiéndose, mira por cuantas, en Monxina.

Aquí termina el trayecto de ida.

Hablo con Carlos de la dificultad de un bus articulado pero, al contrario, lo prefiere a los sencillos, me dice que por donde pasa la rueda del medio pasa la de atrás, que es más suave y más estable que el estándar.

En el regreso hay un cambio, un transbordo de conductor, en la plaza Lago Enol se va Carlos, que es de la «Cuenca mala» (Langreo) y entra Marco, de la «Cuenca buena» (Mieres). Le digo que vengo a hacer turismo, me pregunta si es que quiero escapar de la vida y le respondo que lo que pretendo es que la vida no se me escape.

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