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¡Carlos Coronas ilumina!

De la exposición "Utopías en tránsito" en la Casa de las Artes de Bueño, al Bellas Artes

En la exposición "Utopías en Tránsito" en la Casa de las Artes y las Ciencias de Bueño se abre una luz para el pensamiento. También, en la pieza colgante instalada en el Museo de Bellas Artes de Asturias, donde Carlos Coronas promueve con su pieza de luz una interacción dialógica con el espacio y con la intencionalidad del discurso museográfico.

¡Carlos Coronas ilumina!

¡Carlos Coronas ilumina! / .

La exposición "Utopías en Tránsito" ofrece la oportunidad de vivir un encuentro con lo observado, invitando al visitante a reflexionar y compartir el mensaje que propone el artista. El recorrido está formado por distintas instalaciones distribuidas por los diferentes espacios del edificio, siguiendo un relato expositivo coherente y demostrando que es posible integrar cada instalación en su entorno sin saturar la sala y respetando el sentido propio de cada obra.

La muestra se articula a partir de los conceptos que aparecen en su título: utopía y tránsito. Carlos Coronas elabora sus propuestas artísticas valiéndose de múltiples materiales y técnicas como la luz, el cartón, la madera, el metacrilato, el lenguaje náutico, la fotografía y la geometría. En palabras del propio artista, se trata de "hacer realidad una intervención entre el margen documental, la abstracción pictórica y la política de la representación".

En el acceso a la exposición, una gran pieza de compleja estructura volumétrica se presenta como un Archipiélago. Es el inicio de las situaciones que el visitante encontrará en el recorrido y sugiere posibles pistas para interpretar las obras, pues, desde el primer momento se invita al espectador a hacerse preguntas. El recorrido por la Casa de la Artes, que el artista ocupa en siete estancias distintas, define ese "tránsito" al que alude el título. En cada sala las piezas muestran mensajes cifrados que invitan a la reflexión. El visitante puede detenerse, interpretar y contrastar sus impresiones con la lectura de las cartelas de las distintas salas que acompañan cada instalación y en donde se percibe el trabajo curatorial de Sara Moro.

Destaco especialmente la instalación titulada Emergencia, situada en la pequeña sala del último piso. Es la obra que más me ha interesado. En ella, las luces eléctricas secuencian un movimiento que transmite sensación de alarma, mientras los volúmenes geométricos de papel se amontonan evidenciando el caos, "un paisaje suspendido entre la ruina y la alerta". El artista no señala un acontecimiento concreto, sino un estado: la sensación contemporánea de vivir entre la amenaza y el colapso, aunque dejando abierta también la posibilidad de recomposición.

En la planta baja se encuentra Territorios soñados, instalación que propone la esencia de una posible utopía. Se trata de una especie de microcosmos lleno de movilidad, donde las piezas se superponen y equilibran creando un nuevo lugar. En el muro bajo de esta sala se disponen además una serie de dibujos que muestran el proceso de creación de las piezas de la maqueta, evocando organismos en transformación.

Promised Land (Tierra Prometida) presenta una Europa sumergida en el conflicto. Los perfiles de los distintos países, realizados en metacrilato espejo, aparecen almacenados y desordenados dentro de estanterías inclinadas. Sobre ellos se proyectan mensajes de neón como "Tierra Prometida", "No futuro" o "Sin sueños", reflejados en las superficies espejadas de los países amontonados. La instalación sugiere inestabilidad y una posible decadencia, aunque también reivindica la permanencia de una Europa construida desde la cultura, el acuerdo y el tránsito abierto. La obra plantea preguntas esenciales: ¿qué significa habitar —o intentar habitar— un territorio?, ¿es posible todavía una Europa que ofrezca un destino deseado?

Una vez comentadas las ideas presentes en muchas de las obras de Carlos Coronas, resulta inevitable volver a Lampyridae, obra instalada en el patio del edificio histórico del Museo de Bellas Artes de Asturias. Se trata de una escultura de luz que acompaña la reforma del acceso al museo y que evidencia cómo una intervención artística puede transformar espacialmente un lugar y ampliar sus funciones.

Quizá esta obra, con su estructura y su luz cambiante, invite a pensar en posibles transformaciones museográficas. Puede observarse desde distintos puntos de vista y, personalmente, me hace reflexionar sobre la necesidad de una cierta descentralización del museo y sobre el acceso a nuevas formas de conocimiento. Un museo con un relato renovado, donde las colecciones puedan entenderse como un proceso continuo de movimiento y transformación. Alterar sus fronteras permitiría impulsar un nuevo giro en el Museo de Bellas Artes de Asturias, ya muy bien situado gracias al trabajo de su anterior director, Alfonso Palacio. Ahora se trataría de favorecer nuevos tránsitos para alcanzar la utopía de cruzar, transformar y cambiar.

Las obras de neón de Carlos Coronas invitan a acceder a la diversidad y proponen una nueva forma de observar las obras de arte, tradicionalmente expuestas desde planteamientos más ortodoxos. Tal vez en el futuro exista un discurso expositivo donde el nomadismo de las piezas de la colección despierte nuevas lecturas y promueva la diversidad interpretativa. Se trataría de destacar lo esencial de la obra de arte —su capacidad de hacer pensar— y dejar en segundo plano el exceso de relato explicativo.

La pieza de Carlos Coronas, con su luz cambiante, inspira movimiento y promueve la interacción. Tal vez ahí resida la intención de un nuevo discurso museográfico. También en la Casa de las Artes y las Ciencias de Bueño se percibe una invitación a confiar en el futuro.¡Carlos Coronas ilumina!

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