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El concejo también suma

La importancia del entorno rural en el ecosistema cultural de Oviedo

La fuente de La Manzaneda.

La fuente de La Manzaneda. / JUAN PLAZA

Oviedo no puede entenderse sin lo que en tiempos fue su alfoz, en una palabra lo que vendría a ser en cierto modo el espacio periurbano y rural actual. Un amplio territorio que se extiende por los cuatro puntos cardinales alrededor del núcleo urbano es pródigo en recursos tanto naturales como culturales, por lo que debe ser tenido en consideración por parte de quienes decidan qué ciudad será honrada con la distinción de Capital Europea de la Cultura.

La presencia humana en este espacio se remonta a tiempos prehistóricos. El abrigo de la Viña en Manzaneda da cuenta de la ocupación humana en el Paleolítico Superior a través de abundantes útiles óseos, líticos, arte mobiliar y grabados parietales. La cueva de Las Caldas dentro de la Reserva Natural parcial con la que comparte denominación aporta interesantes ejemplos de útiles y de arte mobiliar, pero la que destaca dentro de todas es La Lluera (I y II) con grabados solutrenses en los que se representan caballos, uros, ciervos, así como triángulos pubianos y un collar formado por dientes de ciervo y un triángulo pubiano engarzados en una coleta elaborada a partir de las crines de asturcón. Finalmente, a lo largo y a lo ancho del concejo la toponimia da cuenta de la presencia de castros a los que no les ha sido ajeno el paso del tiempo.

La parroquia de Limanes es un referente en la alfarería asturiana desde la Edad Media y ha continuado en el tiempo gracias a sus vecinos que han ido transmitiendo de generación en generación la fabricación de la cerámica. Bendones y Nora conservan dos ejemplos arquitectónicos del Prerrománico Asturiano dentro del reinado de Alfonso II. El románico también ha dejado interesantes edificios y vestigios entre los que se encuentran los templos de Santa María de la O en Limanes, San Miguel en La Pereda, Santa María en Loriana a la vera del Camino Primitivo, San Juan Bautista de Caces y los restos arqueológicos de Santa María de San Claudio en el museo arqueológico, sin olvidar San Esteban de Sograndio –siglo XII– y San Juan de Priorio –finales del siglo XII– considerado como el mejor exponente del románico ovetense por su portada única en Asturias –tetramorfos y pantocrátor– a la que hay que añadir los canecillos con una abundante representación de serpientes bajo diferentes formas.

La fábrica de cementos en Tudela Veguín que dio lugar a la construcción de vivienda obrera, la que fue Fábrica Nacional de Armas en Trubia con el barrio obrero de Junigro, el economato, el casino, las escuelas y la fábrica de loza de San Claudio, en la que pervive un horno y chimenea constituyen una muestra del patrimonio industrial en un espacio que en tiempos fue rural. La llegada de los años cincuenta trajo consigo la construcción de las llamadas Colomines repartidas por San Claudio, Sograndio, Caces y Puerto para atender la demanda de una población que iba dejando el sector primario como profesión en favor de las actividades propias del sector secundario. Por último, dentro de este apartado, hay que citar la minicentral sita en el llamado Barco de Puerto. Fue construida a principios del siglo XX con reminiscencias historicistas y un cuidado entorno que hace gala de unir la arquitectura con la naturaleza.

La obra civil está representada en el concejo a través de fortalezas medievales en las parroquias de Santianes y Priorio. Los restos del castillo de Tudela y las Torres de Priorio reconstruidas bajo los preceptos del historicismo constatan la importancia del medievo en los alrededores de Oviedo por su emplazamiento estratégico a la vera del río Nalón. La presencia de la nobleza dio lugar a la construcción de casonas y palacios en las parroquias de Brañes, Latores y Priorio. Una construcción digna de mención es el complejo termal de Las Caldas en la que se sucedieron diferentes arquitectos, Ventura Rodríguez, Reguera, Aguirre y JM de la Guardia. El descubrimiento de estas aguas termales dio lugar al pueblo calle de Las Caldas que atesora un conjunto de hospederías construidas entre los años finales del siglo XIX y los comienzos del siglo XX, contrastando con el caserío rural.

Las infraestructuras, equipamientos y obras de ingeniería están representadas en numerosos lavaderos y abrevaderos afortunadamente en buen estado de conservación, en las fuentes de La Manzaneda y Los Cuatro Caños (La Corredoria) atribuidas a Manuel Reguera, en la de Los Llocos en Olloniego de Pruneda, así como puentes entre los que se distinguen los restos arqueológicos (puente de Gubín en Udrión y puente de Godos), el puente de Olloniego que salvó el Nalón hasta 1676, el puente actual atribuido a Reguera, la oficina del portazgo de 1833, así como los mojones leguarios de La Corredoria y Portazgo. Por último, dentro de este apartado, sobresale el conjunto de Fuso de la Reina por su estación con una imponente marquesina construida por Enrique Rodríguez Bustelo y los dos bloques de viviendas destinadas a los empleados del ferrocarril.

La importancia de los molinos maquileros en el municipio queda reflejada en el catastro del marqués de La Ensenada. Afortunadamente, en el lugar de Requejo (parroquia de Loriana) se mantiene la explotación del único molino de agua con cinco piedras molares bajo la pervivencia de la maquila como medio de pago en especie por su uso. Asimismo, también abundan en aceptable estado de conservación los caleros construidos a partir del siglo XVIII y hasta inicios del siglo XX repartidos por toda la geografía del concejo. Caces, Siones, Priorio, Folgueres, Olloniego, La Manzaneda

Las viviendas tradicionales en el medio rural responden a diferentes modalidades arquitectónicas junto a las que conviven una buena colección de hórreos, establos, pajares y algunos ejemplos de palomares que corroboran la importancia de la explotación de este tipo de aves. Asimismo, a partir del último cuarto del siglo XIX las parroquias acogieron a un edificio emblemático, la escuela y la vivienda del maestro, junto con los cementerios.

Uno de los mejores ejemplos de estas construcciones pueden contemplarse en la parroquia de Priorio, bajo la traza del arquitecto La Guardia.   

Oviedo como se suele decir es mucho Oviedo, por lo que en mi modesta opinión hay suficientes razones de peso para alcanzar la capitalidad europea de la cultura. Así lo espero y así lo deseo.

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