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Opinión | Crítica / Música

Oviedo

"Ariodante" de altos vuelos

La ópera de Händel, en versión concierto, deja unos resultados artísticos excelentes en el Auditorio, gracias a un reparto muy equilibrado

"Ariodante"

Conciertos del Auditorio

Ópera en versión concierto.

Magdalena Kožená (Ariodante), Erika Baikoff (Ginevra), Christophe Dumaux (Polinesso) La Cetra Barockorchester Basel. Dirección: Andrea Marcon.

Auditorio, domingo, 19:00 horas

La penúltima cita de la temporada de los "Conciertos del Auditorio" se presentaba como una de las veladas más esperadas del curso musical ovetense y la respuesta del público confirmó plenamente la expectación generada. La interpretación en versión concierto de "Ariodante" de Händel —a cargo de La Cetra Barockorchester Basel bajo la dirección de Andrea Marcon— volvió a demostrar el extraordinario momento que vive el repertorio barroco en la programación del ciclo, donde han tenido cabida algunas de las formaciones más prestigiosas del panorama internacional, como Les Arts Florissants (dirigidos por William Christie), Le Concert d’Astrée de Emmanuelle Haïm o la interpretación de "Giulio Cesare in Egitto" por Il Pomo d’Oro, con Sabine Devieilhe y Jakub Józef Orliński al frente del reparto.

"Ariodante" de altos vuelos

"Ariodante" de altos vuelos

En este caso, la propuesta de Andrea Marcon se decantó hacia una versión de gran fluidez teatral, edificada sobre un elenco de enorme calidad y el refinamiento instrumental de La Cetra Barockorchester Basel, formación que volvió a evidenciar por qué figura entre las mejores agrupaciones historicistas europeas. Con apenas veintidós músicos en escena, la orquesta desplegó una sonoridad cálida y sugerente, con una afinación cuidada y unos balances manejados hábilmente por Marcon, atento a cada mínimo detalle. Especialmente atractivo resultó el trabajo de la cuerda, sedosa y flexible, capaz de sostener con naturalidad los constantes cambios de carácter y de intensidad que vertebran la partitura handeliana.

El gran triunfador de la noche fue el contratenor Christophe Dumaux como Polinesso. Su dominio absoluto del personaje y de los recursos de su vocalidad resultaron sencillamente fascinantes. En "Coperta la frode" combinó unas coloraturas de enorme precisión con un timbre rico en matices y una musicalidad extraordinaria, siempre perfectamente integrada en la sonoridad de la orquesta. Dumaux posee además una inteligencia expresiva fuera de lo común: sus pianísimos, el refinamiento de las cadencias y la manera de moldear cada frase provocaron repetidos aplausos del público tras sus intervenciones.

La protagonista de la velada, Magdalena Kožená, construyó un Ariodante de enorme refinamiento y sensibilidad, si bien quedó algo eclipsada ante el empuje de Dumaux. Desde el aria "Qui d’amor", Kožená dejó claro que su interpretación iba a apoyarse más en la introspección y el lirismo que en el mero virtuosismo. Su timbre cálido y aterciopelado encontró aquí un terreno ideal que brillaría en el célebre "Scherza infida", interpretada con una delicadeza verdaderamente conmovedora a través de amplios fraseos y un vibrato apenas insinuado en los finales de frase que dieron lugar a una interpretación de enorme riqueza expresiva.

La soprano Erika Baikoff, en el rol de Ginevra, ofreció una interpretación sobresaliente tanto por su capacidad técnica como por la construcción emocional del personaje. Ya en el aria di bravura "Orrida agli occhi miei" resolvió con brillantez los amplios saltos interválicos y las exigentes coloraturas, además de enriquecer el "da capo" con ornamentaciones de gran gusto mientras su luminosa voz coronaba la escena con agudos afilados y poderosos, perfectamente colocados. Pero fue quizá en "Il mio crudel martoro" donde alcanzó una dimensión excepcional, construyendo un personaje vocalmente deslumbrante.

Muy notable resultó también la Dalinda de Shira Patchornik, de timbre algo metálico, pero manejado con inteligencia. En "Apri le luci" ofreció un fraseo elegante y muy emotivo, jugando con los reguladores y las dinámicas con gran sensibilidad. A ello se añadió una presencia escénica convincente, particularmente visible en "Il primo ardor", donde asumió con naturalidad el carácter más desenfadado del personaje. En "Neghittosi or voi che fate" afrontó además con valentía unos tempi especialmente ágiles y una compleja coloratura que resolvió de forma solvente.

El tenor chileno Emiliano Gonzalez Toro, encargado de los papeles de Lurcanio y Odoardo, firmó una actuación sólida y sin fisuras, aunque algo menos vistosa que la del resto del elenco. Su voz, de hermoso timbre, resolvió oportunamente las coloraturas y alcanzó sus mejores momentos en "Il tuo sangue ed il tuo zelo", donde ofreció un aria de notable brillantez y excelente uniformidad sonora. El Rey de Escocia fue encarnado por el barítono español José Antonio López, quien evidenció una voz poderosa y bien proyectada, cómoda en las agilidades y especialmente convincente en el registro central —como se pudo apreciar en "Voli colla sua tromba"—, aunque con unos graves quizá menos profundos de lo deseable para conferir mayor autoridad al personaje. Más convincente estuvo en "Più contento e più felice", aria de carácter lírico donde pudo desplegar una línea de canto más elegante y flexible.

Todo ello se vio sostenido por una dirección magnífica de Andrea Marcon, atento a los equilibrios, los teatrales contrastes barrocos y al impulso dramático de la partitura. Sin excesos ni artificios (aunque con unos tempi ágiles), el director italiano logró que la ópera fluyera con naturalidad y tensión, construyendo una velada excelente en lo musical y emocional.

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