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Quioscos

Leo en un diario de información nacional que en unos años, en los últimos diez, de los quioscos de Madrid ha cerrado el 50%.

¿Y en Oviedo? En Oviedo, en mis tiempos, no había barrio que no tuviera quiosco, generalmente pequeños y de madera, donde se vendía la prensa del día y poco más, porque poco más había. No faltaban, sin embargo, en aquella escueta trastienda, los tebeos, alimento natural de los niños de aquella época, que nos abrió a muchos el hambre lectora.

Con los nuevos tiempos, la ciudad se pobló de quioscos, todos iguales, de un aspecto un tanto prusiano. Aquellos quioscos tan elegantes no dieron su fruto y fueron cerrando poco a poco y mucho a mucho. La prensa en papel parece que va a menos, pero no hay nada como plantarse ante ese mosaico de periódicos y revistas, con las perras en la mano, para hacerse con el diario del día o la revista del mes. Por la pantalluca no presta igual.

Resiste con el mejor talante el quiosco de la Plaza América, y junto a él algunos de local, como el Naranco de la renombrada plaza del Fresno y el de la calle Cervantes, que tiene hasta pan. Pero algunos se nos engancharon en el recuerdo para siempre, como el que estaba enfrente de la Nueva España y el del Fontán. Como se nos queda en el recuerdo Orlando Sanz, facedor de periódicos durante su larga y fructífera vida y ovetense de pro. Un sitio para él también en el museo de la ciudad que tanto se hace esperar. n

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