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Soy del PSOE

Una reflexión sobre la crisis nacional de los socialistas

Soy del PSOE. Y estoy feliz de decirlo. Siempre he mostrado mi afiliación, en cualquier ámbito (de hecho, para mucha gente en Oviedo soy David PSOE en el móvil). Estoy feliz y orgulloso de mi militancia, incluso en estos tiempos, en los que hay quien se permite echarte en cara pecados ajenos como si fueran tuyos. Estoy feliz y orgulloso de mi militancia con todo y ello, porque el tener el carné de un partido no te hace cómplice sumiso de comportamientos impresentables que puedan tener personas que en algún momento pudieran portar ese mismo carné.

Soy del PSOE porque siendo un adolescente de izquierdas llegué a la conclusión de que mi visión de la transformación de la realidad encajaba con el modelo de la socialdemocracia. Y sigo militando por lo mismo que me afilié en su día, convencido de que el PSOE como proyecto es el espacio político desde el que trabajar por esa transformación. Eso es la militancia, ser parte de un proyecto común en el que estás en base a tus valores, y que activas al ponerlo en común con más personas. Y ese capital, casi 150 años de historia, de hombres y mujeres buenos luchando por el progreso, de avances sociales y de construcción democrática, no se borra con el comportamiento de unos cuantos.

Pero también, por esos casi 150 años de historia, hemos de ser capaces como partido de asumir nuestras responsabilidades, de no mirar para otro lado, de no excusarnos en presuntas conspiraciones (que, de haberlas, nada tendrían para sostenerse si no hubiera hechos delictivos muy graves, algunos ya no presuntos) ni achacarlo a generalizaciones injustas sobre colectivos. Un partido sirve a la sociedad, pero necesita que la sociedad escuche y entienda su mensaje, y si nuestro mensaje va a ser este, ahí fuera, la gente, no nos va a entender. Y, no, no va a querer apoyarnos. Por más que planteemos proyectos mejores.

Me causa tristeza ver que hay gente en mi partido que sigue escandalizándose más por la escasa condena de Aldama que por los años que le han caído a un ex secretario de organización de mi partido. Podemos pensar que la condena de Aldama pudiera ser más amplia o que la necesaria aplicación de las eximentes del Código Penal pudo ser excesiva (quizás en comparación con el caso Gürtel puede ser así). Pero el problema, y lo que a mí como socialista me importa, es que hayamos tenido dos secretarios de organización investigados (uno ya condenado) y no sepamos decirle a la gente que asumimos nuestra responsabilidad y tomamos nota para que no vuelva a pasar.

Soy del PSOE, y lo digo y lo diré orgulloso, porque Ábalos y compañía no me representan, y por eso puedo tener la cabeza alta. Tan alta como para proclamar la indignación que estas personas me producen, tan alta como para pedir que seamos ejemplares a la hora de reaccionar.

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