Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

El que escucha responde

El día definitivo para elegir al candidato socialista a la Alcaldía

Hay personas a las que uno recuerda no por un cargo ni por un titular, sino por una manera de estar. A Enrique Rodríguez Nuño lo conocí en 2006, en la Asociación de Empresarios de Picos de Europa. Éramos entonces un grupo (Susi Sánchez, Juan León, María Márquez…) con más ilusión que certezas, empeñados en algo que muchos veían como una quimera: levantar un turismo rural de calidad en una tierra que lo merecía todo y a la que, sin embargo, tantas veces se le daba la espalda.

De aquellos años me quedó una certeza que el tiempo no ha hecho más que confirmar. Enrique fue la primera persona que, desde el diálogo fácil, desde la conversación y —quizás sobre todo— desde la palabra, supo dar forma a lo que para nosotros era apenas un anhelo. No imponía; escuchaba. No prometía; respondía. Convirtió la ilusión dispersa de unos cuantos en un proyecto compartido, y esa capacidad de hacer que gente distinta se entienda y reme junta es, seguramente, el talento más escaso y más necesario que existe en la vida pública.

Escribo esto porque creo que conviene decirlo con claridad, y decirlo ahora. Enrique Rodríguez Nuño no es un político más. No es un recién llegado que aparece cuando hay foco y desaparece cuando el asunto deja de ser rentable. Lleva más de veinticinco años respondiendo. Veinticinco años. Y lo digo con el aval de quien lo conoce desde hace más de dos décadas: la persona que escuchaba entonces es exactamente la misma que responde hoy. En política, esa constancia tiene un nombre sencillo y hondo: decencia.

Su mirada, además, no viene de un despacho. Conoce el mundo rural por dentro, conoce lo que cuesta tener una ganadería, abrir una casa rural, atraer visitantes de calidad, fijar población donde otros solo ven despoblación. Sabe, porque lo ha vivido de cerca, que detrás de cada proyecto hay familias, esfuerzo y raíces. Esa es la clase de conocimiento que no se improvisa y que Oviedo necesita para no dar la espalda a su entorno, para mirar a Asturias entera y no solo al centro de la ciudad.

Por eso me parece que su presencia en el Ayuntamiento de Oviedo es, sencillamente, una oportunidad. Una oportunidad para Oviedo y para Asturias. Y no lo digo yo solo: como decía José Ribagorda al cerrar el informativo, con esa manera de resumir las noticias en cuatro palabras, «gente así falta hace».

Falta hace gente que haga del diálogo un método y no un eslogan. Falta hace quien esté cuando se le necesita y no cuando le conviene. Falta hace, en definitiva, alguien que lleve un cuarto de siglo demostrando, sin ruido, que a las personas se las convence escuchándolas.

A Enrique lo conocí respondiendo. Y aquí sigue, veinticinco años después, respondiendo todavía. Ojalá Oviedo sepa aprovecharlo.

Jaime García Martínez es presidente de la Asociación de Alojamientos Rurales de Asturias ARCA

Tracking Pixel Contents