Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

La otra realidad incómoda del Cano Mata

La convivencia en San Lázaro también reclama respuestas

He leído con atención el artículo "El Cano Mata, una realidad incómoda", por Héctor Bernabeu, y comparto una idea esencial: detrás de cada persona que atraviesa una situación de exclusión, hay una historia, unas circunstancias y una dignidad que deben ser respetadas. Pero al terminar de leerlo me faltaba algo o, mejor dicho, me faltaba alguien: los vecinos de San Lázaro. Porque si hablamos de realidades incómodas, hablemos de todas.

Durante meses, los vecinos del entorno de Cano Mata han denunciado problemas de convivencia, inseguridad, suciedad, personas durmiendo en portales y garajes, altercados y situaciones que han terminado modificando su vida en su propio barrio. No son rumores de redes sociales, ni una campaña para estigmatizar a nadie. Más de 1.100 firmas deberían bastar para entender que existe un problema que merece ser escuchado. Algunos episodios han ido más allá de una percepción de inseguridad: sucesos graves con intervenciones policiales, e incluso un detenido enviado a prisión, después del robo de una autocaravana y la entrada en una vivienda.

Se puede y se debe hablar de las personas que necesitan el albergue. Se puede explicar su realidad, escuchar sus historias y reclamar recursos para que puedan reconstruir sus vidas. Lo que no se puede hacer es convertir en invisibles a quienes viven al otro lado de la puerta.

Porque también tiene derecho a ser escuchada la mujer que siente miedo cuando llega a casa. El vecino que encuentra a alguien durmiendo en su portal. Los padres preocupados por determinadas situaciones en las calles de su barrio. Los comerciantes que conviven diariamente con los problemas. Ellos también tienen historias. Ellos también merecen empatía.

Y reconocerlo no significa criminalizar a todas las personas sin hogar. Esa es una simplificación demasiado cómoda. Defender la dignidad de quien necesita ayuda y defender el derecho de los vecinos a vivir tranquilos no son posiciones incompatibles. Una administración responsable tiene la obligación de garantizar ambas cosas.

El verdadero problema comienza cuando, ante las denuncias vecinales, se responde con estadísticas generales, buenas palabras o acusaciones de alarmismo. Los vecinos de San Lázaro no necesitan que nadie les diga desde un despacho que Oviedo es una ciudad segura. Necesitan respuestas concretas a lo que ocurre debajo de sus casas.

Desde Vox llevamos meses escuchándolos y reclamando medidas. No porque resulte rentable exagerar un problema, sino porque negar un problema nunca lo ha solucionado. Por eso quizá el título del artículo tenga razón. Cano Mata es una realidad incómoda. Pero la realidad incómoda no termina en las paredes del albergue. Continúa en sus calles, en sus portales y en las casas de unos vecinos que llevan demasiado tiempo pidiendo algo tan elemental como poder vivir tranquilos en su barrio. Escuchar a unos no debería exigir silenciar a otros.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents