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Opinión | Las ranas

Yago González

Yago González

Redactor de Economía.

Estela en la fuente

Estela junto a la fuente de Las Ranas.

Estela junto a la fuente de Las Ranas. / Y.G.

Estela es la niña que aparece junto a la fuente de Las Ranas en la fotografía que ilustra este texto. Nació hace once años en Hong Kong, vive en Singapur y es hija de un británico y una ovetense. Hace unas semanas estuvo en Oviedo con su familia, que visita España una vez al año, en verano.

El primer idioma de Estela es el inglés, pero también habla español y sabe algo de chino. Entre sus compañeros de clase hay ingleses, estadounidenses, australianos, japoneses, españoles… Ha participado en competiciones deportivas en Malasia, China y Tailandia. Es una de las atletas más rápidas de su colegio.

Es probable, si Dios quiere, que en el futuro Estela viva en más países y que se empareje con un escocés, un japonés, un suizo o un noruego. Y que forme una familia en Londres, Nueva York, Dubai, Berlín, Sydney o su Hong Kong natal. Quién sabe.

Lo que es bastante seguro es que Estela seguirá viniendo a Oviedo a lo largo de su vida. Incluso las personas más internacionales y más acostumbradas al “jet lag” necesitan un anclaje, una referencia. Un símbolo del lugar del que proceden los suyos. Un punto de origen. La palabra “fuente” también significa exactamente eso: origen.

Y Estela podrá seguir acercándose a la fuente de Las Ranas del Campo San Francisco, el lugar al que su tío, el autor de estas líneas, llevaban a tomar la merienda cuando era un bebé. Es la razón por lo que escogí ese nombre para bautizar esta serie de columnas semanales que tanto he disfrutado escribiendo este último año. No se inquieten: seguiré publicando en estas páginas, pero con un poco menos de frecuencia. Al igual que Estela cuando viene a la ciudad, lo mío no es un adiós, sino un hasta luego.

“Raíces y alas, pero que las alas arraiguen y las raíces vuelen”, escribió Juan Ramón Jiménez. Estela seguirá volando por todo el planeta, pero las cuatro ranas verdes de la fuente, en el centro de Oviedo, siempre estarán esperando su visita.

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