Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Studio Ghibli, la factoría japonesa que convirtió el anime en cine de autor y refugio moral, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026

Fundada hace 40 años, el estudio sorprendió al mundo con títulos cargados de pacifismo, bondad y ecologismo y una factura artesanal insuperable como "Mi vecino Totoro", "El viaje de Chihiro" o "El viento se levanta", salidos del genio de Hayao Miyazaki

Studio Ghibli, la factoría japonesa que convirtió el anime en cine de autor y refugio moral, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026

Europa Press

Studio Ghibli, la factoría japonesa de dibujos animados fundada en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y el productor Toshio Suzuki, ya es Premio "Princesa de Asturias" de Comunicación y Humanidades de 2026. Así lo ha anunciado este miércoles el jurado reunido en Oviedo, que con el galardón reconoce a una productora que, en cuatro décadas de trabajo, llevó el anime al cine de autor, realizado con una factura artesanal impecable, y cargado de un profundo humanismo, comprometido con la dignidad humana y muy lejos de los códigos comerciales de la gran industria.

El jurado ha tenido en consideración a la hora de otorgar el premio a Studio Ghibli que "sus películas trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medio ambiente" y que su trabajo ha "transformado excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicación". Más aún, su cine, añade, "ensalza la belleza de lo cotidiano y convierte en parte esencial de sus narraciones los instantes de silencio y contemplación".

La candidatura fue presentada por dos miembros del jurado de las Artes 2026, que se reunió la semana pasada en Oviedo, los asturianos Alfonso Palacio, director adjunto de Investigación y Conservación del Museo Nacional del Prado, y el guionista y director de cine Sergio G. Sánchez.

Hoy, al mediodía, tras dar lectura al fallo en la capilla del hotel de La Reconquista, en Oviedo, Miguel Falomir, director del Museo del Prado y presidente del jurado de Comunicación y Humanidades en esta edición, ha comentado que el premio es producto de una "decantación", de "hablar mucho y escuchar mucho". "Hace tiempo que la sociedad ha dejado de mirar con desdén a los estudios de animación, este ha producido películas que han ganado Oscars, Palmas de Oro en Cannes... Estamos hablando de arte con mayúsculas, un arte que encierra valores que le hacen acreedor a un premio de Comunicación y Humanidades", argumentó, para destacar otra circunstancia a continuación: "En estos momentos, en los que parece que todo se tiene que hacer con inteligencia artificial (IA), reivindica la animación artesanal".

La fotógrafa Cristina de Middel, presidenta de Magnum Photos entre 2022 y 2025, también en el jurado, reparó que en un momento como el actual, "de extrema simplificación", Studio Ghibli "no infantiliza a la audiencia y la anima a expandir su entendimiento del mundo". "Es muy universal, para todas las generaciones, tiene un lenguaje muy accesible y, por otro lado, en el mundo tan polarizado en el que estamos, invita a la audiencia a cuestionarse las cosas", agregó. "Te reta a entender el mundo de una manera más profunda, te obliga a cuestionarte, a sentir admiración por un personaje que no cumple los estándares físicos a los que estamos acostumbrados o empatía hacia el malo", añadió, ampliando "una zona gris" que hoy, más que nunca, De Middel considera muy necesaria.

La ovetense Irene Cano, directora general de Meta España y Portugal, otro de los miembros del jurado, destacó "la capacidad de trasladar un mensaje de manera universal" de Studio Glibhi. "Trasciende generaciones, tiempos y espacios: todo el mundo entiende los mensajes, que son globales, la pureza de la imaginación, desde la visión de los niños, y los anclajes familiares como principales valores humanos", añadió y, al referirse al premio, dijo que es "valiente, comprometido y diferente". Irene Cano también comentó que el reconocimiento a Studio Glibhi evita el "eurocentrismo" y contribuye a "dar alas a las niñas", a menudo "heroínas de sus películas", que en muchos países siguen subyugadas a regímenes que les niegan su libertad y sus derechos.

Begoña Lolo, musicóloga y primera mujer en acceder a la junta directiva de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, incidió en lo "contemporáneo" del premio, que ya ha recaído en formatos muy diversos y que con Studio Ghibli suma uno más. "Las películas no tienen edad, verlas satisface a niños y adultos, cada uno hace su propia hermenéutica, su propia lectura, y siempre hay un mensaje para todos", explicó.

Fundada en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki, Studio Ghibli ha construido una obra colectiva de alcance universal, aunque inevitablemente asociada a la figura de Miyazaki, su autor más célebre y uno de los grandes nombres del cine contemporáneo. Películas como "Mi vecino Totoro", "La princesa Mononoke", "El viaje de Chihiro", "El castillo ambulante", "El viento se levanta" o "El chico y la garza" han situado a la productora en un territorio singular: el de una animación capaz de hablar al corazón de los niños sin simplificar el mundo de los adultos.

A diferencia de otros grandes estudios de la animación, Ghibli no ha levantado su influencia solo sobre la lógica de la marca, sino sobre la creación de un imaginario moral y poético reconocible en todo el mundo. Totoro, quizá su criatura más emblemática, no es un icono comercial en el sentido clásico, sino una presencia protectora: una figura silenciosa, bondadosa y misteriosa que resume buena parte de la sensibilidad del estudio. "El cine de Studio Ghibli ensalza la belleza de lo cotidiano y convierte en parte esencial de sus narraciones los instantes de silencio y contemplación", explica el jurado.

La concesión del "Princesa de Asturias" de Comunicación y Humanidades premia esa dimensión artística y humanista. En las películas de Ghibli, la aventura suele convivir con la pérdida, la belleza con la amenaza ecológica, la fantasía con la memoria histórica y la imaginación infantil con preguntas profundamente adultas. Su cine ha ensanchado el prestigio internacional del anime y ha contribuido a que la animación sea reconocida como una forma mayor de expresión cultural capaz de ofrecer historias universales susceptibles de llegar y emocionar tanto al público infantil como al adulto. "Mediante un proceso artesanal de gran imaginación, ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza", asegura el jurado.

Aunque Miyazaki ha sido el rostro más visible de la compañía (no en vano la adaptación al cine de su cómic "Nausicaä del Valle del Viento" fue el título que impulsó la creación del estudio) el premio distingue a la factoría en su conjunto: una productora que, desde Japón, ha creado un lenguaje propio y una sensibilidad compartida por espectadores de generaciones y países muy distintos. Takahata, autor de títulos esenciales como "La tumba de las luciérnagas" o "El cuento de la princesa Kaguya", poseedor también de un dibujo precioso que muchas generaciones en todo el mundo disfrutaron antes en el popular anime de "Heidi", aportó una mirada igualmente decisiva a esa identidad. El productor Suzuki, por su parte, fue clave en la consolidación artística e industrial de la compañía.

Con este reconocimiento, los premios "Princesa de Asturias" incorporan a su nómina a una institución cultural que ha cambiado la manera de entender la animación contemporánea. Studio Ghibli ha demostrado que los dibujos animados podían ser también cine de autor, pensamiento visual, memoria emocional y refugio moral en un mundo cada vez más sometido a la velocidad, el consumo y la violencia. El jurado del premio de Comunicación y Humanidades ha estado presidido por Miguel Falomir Faus y con Óscar Loureda Lamas como secretario, con Irene Cano Piquero, Juan Fernández-Miranda Fernández-Miranda, Álex Grijelmo García, Alma Guillermoprieto, Isabel Izquierdo Peraile, Miguel Ángel Liso Tejada, Begoña Lolo Herranz, Catalina Luca de Tena y García-Conde, Cristina de Middel Puch, Miguel Ángel Oliver Fernández, Enrique Pascual Pons, Ana Santos Aramburo y Diana Sorensen como vocales.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents