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Studio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026: el anime hecho arte y ética

El jurado sostiene que "sus películas trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de una sociedad globalizada"

Studio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026: el anime hecho arte y ética

Studio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026: el anime hecho arte y ética / LNE

Oviedo

Studio Ghibli, la factoría japonesa de dibujos animados fundada en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y el productor Toshio Suzuki, conquistó ayer el Premio "Princesa de Asturias" de Comunicación y Humanidades. El jurado, reunido en Oviedo, anunció el reconocimiento a una productora que ha llevado el anime al cine de autor, con una factura artesanal impecable y un profundo humanismo, comprometido con la dignidad humana y alejado de los códigos comerciales de la gran industria.

Así lo certificó el jurado en su fallo al afirmar que "sus películas trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medio ambiente" que "han transformado excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicación".

Histórica foto de los tres fundadores. Por la izquierda, Miyazaki, Toshio Suzuki e Isao Takahata. | GHIBLI

Histórica foto de los tres fundadores. Por la izquierda, Miyazaki, Toshio Suzuki e Isao Takahata. / | GHIBL

La candidatura fue presentada por dos miembros del jurado de las Artes 2026, que se reunió la semana pasada en Oviedo, los asturianos Alfonso Palacio, director adjunto del Prado, y el guionista y director de cine Sergio G. Sánchez. A juicio de Alfonso Palacio, "la grandeza del estudio de animación Ghibli reside en su capacidad para haber construido un imaginario, desde el campo de la animación, como pocos estudios han sabido construir a lo largo de la historia del cine, de una belleza colosal, repleto de capas, de luces y sombras, de silencios y palabras, de tradición y modernidad y en el que temas como el pacifismo, el ecologismo o el papel que las mujeres deben jugar en la sociedad, mucho antes de que esas ideas tuvieran la vigencia que poseen hoy en día, se despliegan siempre al servicio de unas historias muy bien contadas en 23 películas, muchas de ellas auténticas obras maestras de la historia del cine".

En Asturias, el reconocimiento a Ghibli supuso una inmensa alegría para el centro CIFP de Comunicación, Imagen y Sonido de Langreo, que había presentado este años una candidatura por Hayao Miyazaki para el premio de las Artes acompañada de 30 apoyos recabados entre festivales de cine, estudios de animación y profesionales de toda España. Después de darlo por perdido con el premio a Patti Smith, el anuncio de ayer les devolvió la satisfacción por el trabajo realizado.

A la profesora jubilada de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, Yayoi Kawamura, el anunció del premio a Ghibli le sorprendió de regreso desde Japón, su país natal. "Miyazaki es un creador fantástico y ‘Mi vecino Totoro’ es la película del estudio que más me gusta: tan cercana, con seres fantásticos que dialogan con los humanos y rompen la estructura mental occidental, en la que el mundo gira alrededor del hombre", manifestó.

Marián Bango, de la editorial asturiana Satori especializada en literatura japonesa calificó a Miyazaki como "un creador excepcional cuya obra ha elevado la animación a la categoría de arte universal, combinando imaginación, sensibilidad y una técnica impecable". "Sus películas", añadió, "trascienden las barreras geográficas y generacionales. Sus universos son cautivadores y su magia visual y narrativa hace que, como adultos, no perdamos la conexión con nuestro niño interior".

Miguel Falomir, director del Museo del Prado y presidente del jurado de Comunicación y Humanidades en esta edición, reparó en que "hace tiempo que la sociedad ha dejado de mirar con desdén a los estudios de animación". "Estamos hablando de arte con mayúsculas", argumentó, para añadir otra consideración sobre el premio: "En estos momentos en los que parece que todo se tiene que hacer con inteligencia artificial (IA), reivindica la animación artesanal". También en el jurado, la fotógrafa Cristina de Middel destacó que en un momento "de extrema simplificación" Studio Ghibli "no infantiliza a la audiencia y la anima a expandir su entendimiento del mundo". La ovetense Irene Cano, directora general de Meta España y Portugal, otra de los jurados, habló de "la capacidad de trasladar un mensaje de manera universal". "Trasciende generaciones, tiempos y espacios", añadió. El reconocimiento a Studio Ghibli, agregó, se aleja del "eurocentrismo" y contribuye a "dar alas a las niñas", a menudo "heroínas de sus películas", que en muchos países siguen subyugadas.

Begoña Lolo, musicóloga y primera mujer en la directiva de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, incidió en lo "contemporáneo" del premio, que ya ha recaído en formatos muy diversos y que con Studio Ghibli suma uno más. "Las películas no tienen edad, verlas satisface a niños y adultos, cada uno hace su propia hermenéutica", indicó.

Un viaje moral

Ghibli ha construido una obra colectiva de alcance universal, aunque inevitablemente asociada a la figura de Miyazaki, su autor más célebre y uno de los grandes del cine contemporáneo. Películas como "Mi vecino Totoro", "La princesa Mononoke", "El viaje de Chihiro", "El castillo ambulante", "El viento se levanta" o "El chico y la garza" han situado a la productora en un territorio singular: el de una animación capaz de hablar al corazón de los niños sin simplificar el mundo de los adultos.

A diferencia de otros grandes estudios, Ghibli no trabajó tanto sobre la lógica del marketing como sobre la creación de un imaginario moral y poético reconocible en todo el mundo. Totoro, su criatura más emblemática, no es un icono comercial en el sentido clásico, sino una presencia protectora: una figura silenciosa, bondadosa y misteriosa que resume buena parte de la sensibilidad del estudio. "El cine de Studio Ghibli ensalza la belleza de lo cotidiano y convierte en parte esencial de sus narraciones los instantes de silencio y contemplación", explica el jurado.

La concesión del "Princesa de Asturias" de Comunicación y Humanidades premia esa dimensión artística y humanista. En las películas de Ghibli, la aventura suele convivir con la pérdida, la belleza con la amenaza ecológica, la fantasía con la memoria histórica y la imaginación infantil con preguntas profundamente adultas. Su cine ha ensanchado el prestigio internacional del anime. "Mediante un proceso artesanal de gran imaginación, ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza", destacó el jurado del premio.

1984

Nausicaä del Valle del Viento

La película que propició la formación de Studio Ghibli adapta el manga que Miyazaki había publicado dos años antes, y en el que había trabajado mucho antes. El filme es un poderoso alegato ecologista con una princesa guerrera de protagonista, marca de la casa del nuevo estudio.

1988

Mi vecino Totoro

Otra cinta de Miyazaki que dio al estudio su imagen principal y su gran éxito. Una historia que cuenta, con ternura, sensibilidad extrema y magia, los miedos de dos hermanas pequeñas ante la grave enfermedad de su madre y su posible fallecimiento.

1988

La tumba de las luciérnagas

La otra cara y el otro genio de Ghibli, Isao Takahata, firma una de las películas más tristes del cine de animación, con la que el estudio demostró que no solo hacía películas para niños. La historia de dos hermanos huérfanos intentando sobrevivir en el Japón devastado de la II Guerra Mundial.

1989

Nicky, la aprendiz de bruja

Película muy querida por el público más pequeño, Miyazaki aborda aquí otro de sus temas recurrentes: el paso del mundo de los niños al mundo de los adultos. Aquí se encarna en una joven bruja quellega a una ciudad desconocida para cumplir el año de independencia que exige su tradición.

1992

Porco Rosso

«Un cerdo que no vuela solo es un cerdo», proclama el protagonista de esta película en la que Miyazaki se recrea en el mundo de los aviones, una de sus obsesiones. Película divertida, europea y antibelicista, está también llena de acción y de homenajes al cine clásico.

1995

Susurros del corazón

Yoshifumi Kondō estaba llamado a suceder a Miyazaki. Pese a su temprano fallecimiento, dejó en esta película una de la más realistas y cotidianas de todas las producidas por Ghibli. De nuevo los cambios en el proceso de hacerse mayor están en primer plano, esta vez enfocados en el mundo de los adolescentes.

1997

La princesa Mononoke

Primer éxito internacional de Ghibli, Miyazaki construye una epopeya violenta en la que humanos, naturaleza y dioses luchan entre sí sin que haya lugar para buenos y malos. La complejidad del ser humano y de su vida en este planeta desarrollada con la maestría del anime dibujado por Miya-san.

2001

El viaje de Chihiro

Oscar a la mejor película de animación, Oso de Oro en Berlín, y durante años la película más taquillera de la historia de Japón. Miyazaki consigue su propia Alicia, su Mago de Oz, un viaje de conocimiento y crecimiento lleno de fabulosos personajes de la mitología japonesa en un universo único.

2013

El cuento de la princesa Kaguya

Antes de su fallecimiento, el director Isao Takahata dejó como testamento artístico esta maravilla. Un cuento de hadas a la japonesa dibujado lejos de los parámetros clásicos del anime, imitando la pintura tradicional del país. Una historia emocionante, de una belleza extrema y una calidad estética asombrosa.

2023

El chico y la garza

En 2013 Miyazaki estrenó la hermosa «El viento se levanta» y anunció su retirada. Diez años después, con 82 años, volvió con esta película, que adapta la novela de 1937 «¿Y tú cómo vivirás?», de Genzaburō Yoshino. Con este nuevo título, Miyazaki volvió a ganar el Oscar y el Oso de Oro y Ghibli revalidó su sello de calidad internacional.

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