Decía Piotr Alekseevich que “La ciencia hace verdaderos progresos cuando una verdad nueva encuentra un ambiente preparado para acogerla”. Una máxima que siguen muchos jóvenes españoles que deciden encaminar sus pasos hacia estudios universitarios de la rama científica.

Un ejemplo de ellos es Andrea García Ruiz. Natural de la localidad berciana de Ponferrada, se trasladó al Principado a estudiar el grado en Ingeniería Química, el cual ha finalizado como la mejor de su promoción. Ayer en Oviedo recogió el premio que entrega Du Pont y que le acredita como tal.

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Premios Santa Catalina y Santo Tomás 2021 de la Universidad de Oviedo

Ha sido el broche a unos años que han sido bastante positivos para ella, en los que la clave ha estado en la dedicacióny el esfuerzo, “aunque a veces no son suficientes”, dice. Comenzaron con muchas dudas, pues hasta el último momento no se descantó por la Ingeniería Química en detrimento del grado en Matemáticas. Siempre han sido, junto con Física, sus asignaturas favoritas “Me encontré con una encuesta de una tutoría que se había hecho en la ESO en la que me había salido Ingeniería Química y en ese momento dije: ‘pues eso será’”, revela la joven, de 22 años, quien llegó a sentirse abrumada ante la decisión que debía tomar.

Disfruta con los viajes porque le relajan, y para no llevar una vida sedentaria, lo que más le gusta es nadar

A la vista de los resultados, acertó plenamente, a pesar de que tuviera que aparcar sus estudios de alemán al carecer de tiempo para ellos. “Sin duda, lo que menos me ha gustado de estos años ha sido el agobio que he sentido en ciertos momentos de la carrera”, confiesa la berciana, quien, en el otro lado de la balanza, coloca la asignatura de Bases de la Ingeniería Química, “que se cursa en primero, y que fue la que me hizo darme cuenta de que había escogido la carrera adecuada. En general, siempre me gustaron más las asignaturas que estaban directamente relacionadas con la Ingeniería Química, como Transmisión de Calor o Dinámica y Simulación de Procesos Químicos”, destaca.

Recientemente Andrea García ha vuelto a hacer las maletas, aunque en esta ocasión ha viajado un poco más lejos: a Valencia, donde cursa el máster en Ingeniería Química en la Universidad Politécnica. Cuando lo termine, le gustaría comenzar a trabajar, a ser posible en alguna rama “del sector industrial”, comenta la joven, quien se declara aficionada a los viajes, “para relajarme”, y que también disfruta pasando el tiempo con sus amigos y con su pareja. “Para no llevar una vida sedentaria, lo que más me gusta es nadar”.