La ingeniera química que sueña con hacer del mundo un lugar mejor
La galardonada, altamente sensible a la a crisis climática, soñaba de niña con ser artista, pero en su casa la animaron a tomar otro camino

Julia Granda Álvarez recibe su premio de manos de Ángela Santianes / Pablo Solares
R. S.
Julia Granda Álvarez, nacida y residente en Oviedo, recibe este año el Premio Fin de Grado en Ingeniería Química, un reconocimiento a unos años intensos de estudio que se han saldado con el mejor resultado. Esta ingeniera química se declara muy aficionada al dibujo y a la lectura.
"De ,pequeña soñaba con ser artista; sin embargo, me desalentaron a seguir ese camino diciéndome que vivir del arte puede ser muy duro", explica. "En aquel entonces el tema de la crisis climática me preocupaba mucho, así que cuando descubrí la ingeniería química en unas jornadas de orientación universitaria me decidí de inmediato", asegura la galardonada, contenta de haber seguido el consejo de los suyos.
Siente pasión por una carrera en la que ha tenido la oportunidad de aprender muchas cosas. "Históricamente, la ingeniería química surgió asociada a los procesos de refino del petróleo gracias al desarrollo de las ‘operaciones básicas’, pero hoy día ha evolucionado hasta convertirse en un agente clave para impulsar la transición ecológica", señala.
A su juicio, resulta paradójico que precisamente la industria, que es la gran causante de la crisis climática, sea la que ofrezca soluciones para revertirla. "Pero debe ser así; sin industria, no habría medicamentos para curar a los enfermos, ni tampoco fertilizantes para los cultivos", reflexiona.
Unir ciencia y sociedad
"Es la ingeniería química la que une la ciencia con la sociedad, escalando procesos de laboratorio para hacerlos accesibles al público general", asegura Julia Granda Pérez .
Otra de las cosas que le han gustado mucho del grado en ingeniería química es su flexibilidad. "A lo largo del grado se aprenden habilidades como la resolución de problemas, el razonamiento crítico y el trabajo duro, que se puede aplicar a cualquier trabajo", resalta.
"Mucha gente cree que para estudiar ingeniería química hay que ser un genio, pero yo creo que, con saber matemáticas y estudiar mucho, se puede sacar esta carrera", opina. Actualmente, está cursando el máster en Ingeniería Química por la Universidad de Oviedo, y no tiene del todo claro cuál serán los siguientes pasos que dará, "pero creo que esta vez sí perseguiré mi sueño: hacer del mundo un lugar un poquito mejor", concluye.
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