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Grado en Fisioterapia | Yago Lema Sánchez de Toca

El niño de Gijón que soñaba con ejercer la fisioterapia, lo ha logrado

"Nada de lo conseguido sería posible sin el apoyo de mi familia, padres y hermano", asegura el galardonado, que trabaja y hace un máster en Torrelavega

Yago Lema recibe su galardón

Yago Lema recibe su galardón / Pablo Solares

R. S.

Yago Lema Sánchez de Toca nació en Madrid en 2003 y con 5 años se vino a vivir a Gijón por el trabajo de sus padres hasta el día de hoy. Se siente un asturiano más. Desde pequeño tuvo claro que quería ser fisioterapeuta, "era un sueño que quería conseguir y por el que he peleado hasta el día que defendí mi TFG", explica.

Con 13 años fue a un campus de verano de balonmano en Galicia. En uno de los entrenamientos notó un tirón muy agudo en la zona lumbar y tuvo que parar de jugar. "Era un dolor bastante grande que me impedía correr y agacharme, el fisioterapeuta logró eliminar ese dolor y pude disfrutar del campus al 100%. Ese día, decidí que yo también quería ser fisioterapeuta", asegura el galardonado con el Premio Fin de Grado en Fisioterapia, que siempre tuvo claro qué asignaturas optativas elegir, qué bachillerato cursar y qué nota necesitaba para estudiar fisioterapia. Además, fue clave la influencia de su profesora de biología en el instituto, María Chernichero. "Ella consiguió transmitirme la pasión por el estudio del cuerpo humano y de la biología en general gracias a sus explicaciones, exigentes exámenes y sus grandísimos conocimientos científicos. Fue la primera persona que me hizo ponerme delante de una mesa y unos apuntes y perder la noción del tiempo. Siempre me acordaré de ella y le estaré muy agradecido", asegura.

"Han sido los mejores 4 años de mi vida. He aprendido muchísimas cosas gracias a los grandes profesores que hemos tenido", añade. "El primer curso fue el más difícil, con asignaturas muy bonitas pero duras como son anatomía y fisiología, y otras igual no tan bonitas pero que también requerían su dedicación. Al finalizar me di cuenta de que ese esfuerzo había valido la pena. En los cursos siguientes cursamos más asignaturas relacionadas con la fisioterapia, empezamos a hacer prácticas clínicas y se hizo todo más ameno", remarca.

Más allá de lo académico, estos 4 años fueron muy especiales por la gente que conoció en la facultad. "Desde el primer curso estuvimos muy unidos", recalca. Además, asegura que nada de lo conseguido habría sido posible sin sus familiares, padres y hermano. "Han sido un grandísimo apoyo para mí durante toda mi vida, pero especialmente en estos años". Ahora trabaja en una clínica en Gijón y estudia un Máster Oficial de Fisioterapia Deportiva y Readaptación en Torrelavega. "Tengo claro que me quiero seguir formando a la vez que ejerzo de lo que siempre quise ser", señala.

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