26 de marzo de 2020
26.03.2020
La Nueva España
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Esther Blanco y Andrés Calvo/ Psicólogos (Gabinete Psicológico Persum)

"Los pensamientos obsesivos son un intento reiterado de controlar la incertidumbre que conlleva un posible contagio y las consecuencias negativas que este puede producir"

"Los estudios nos muestran que por encima de diez días de confinamiento tanto adultos como niños pueden empezar a sufrir más síntomas psicológicos como ansiedad o estado de ánimo depresivo, así como síntomas de estrés postraumático"

26.03.2020 | 10:20
"Los pensamientos obsesivos son un intento reiterado de controlar la incertidumbre que conlleva un posible contagio y las consecuencias negativas que este puede producir"

Una situación nueva que a muchos les supera. El confinamiento de la población debido al estado de alarma que vive el país está llevando al límite a muchas personas. Ansiedad por no poder salir de casa, angustia por la situación económica, miedo a contraer la enfermedad o el no saber cómo conciliar vida laboral y familiar fueron algunos de los temas que se trataron en el chat que se celebró en la tarde de ayer en la web de LA NUEVA ESPAÑA con los psicólogos Esther Blanco García y Andrés Calvo Kalch, del gabinete psicológico Persum. Ambos resolvieron las múltiples dudas que asaltan a muchos ciudadanos, y también les ofrecieron consejos para afrontar de la mejor manera posible los complicados días que aún quedan por vivir. Y es que, según aseguraron, "parece que por debajo de los 10 días de confinamiento no se han reportado efectos negativos del aislamiento, sin embargo a partir de los 10 días de cuarentena es posible comenzar a sentir efectos psicológicos negativos: confusión, enojo, síntomas depresivos e incluso el suicidio". Eso sí, puntualizaron que la mayor parte de los estudios al respecto, muchos de ellos realizados en epidemias anteriores como por ejemplo el SARS, "nos muestran que las personas con mayores dificultades de corte psicológico serán aquellas con alguna patología psicológica o psiquiátrica previa".

Los psicólogos respondieron a decenas de preguntas, muchas de las cuales centradas en la mejor manera de afrontar esta situación con niños en casa. Algunos lectores se preguntaban si era conveniente dejar que sus hijos vieran la televisión más tiempo de lo habitual, mientras que otros dudaban de poder mantener durante mucho más tiempo la dinámica diaria con ellos, la cual incluye deberes, juegos y actividades en familia. La respuesta de los profesionales fue clara: es importante que los menores mantengan sus rutinas en lo que a tareas y juegos se refiere. "No hay motivo para tener que estar estimulándolos continuamente, hay que permitirles el juego libre con alguna licencia más allá de los límites habituales€ En esta época de exclusión hemos de ser más permisivos y comprender la difícil situación que están viviendo los niños también". Asimismo, indicaron que es de gran ayuda que puedan mantener de forma periódica el contacto con sus amigos.

La ansiedad fue otra de las grandes protagonistas de la sesión de ayer. Ansiedad por la situación de confinamiento que, en muchos casos, se ve acentuada por el miedo a la enfermedad o la angustia por la situación que atraviesan familiares y seres queridos. Fueron muchos los que pidieron consejo para afrontar estas jornadas sin caer en la desesperación, en los ataques de pánico o en la hipocondria, para perder el miedo por tener que salir a la calle a comprar productos de primera necesidad o para ir a trabajar, para evitar las disputas familiares o para animar a algún amigo o familiar en quienes la soledad está haciendo mella. "Los pensamientos obsesivos son un intento reiterado de controlar la incertidumbre que conlleva un posible contagio y las consecuencias negativas que este puede producir", apuntaron. Aunque cada caso y situación son distintas y particulares, sí que ofrecieron algunas indicaciones para todos ellos. Por ejemplo, intentar mantener pensamientos positivos, procurar no permanecer conectados constantemente a las noticias y tratar de llevar a cabo una vida lo más parecida posible a la que llevaban antes de decretarse el estado de alarma. Asimismo, alentaron a que la gente permaneciera en sus domicilios, puesto que algunos aseguraban que no podrían aguantar mucho más tiempo sin salir a la calle, y tranquilizaron a aquellos que reconocieron que las discusiones familiares y la tensión habían hecho acto de presencia en sus hogares. "Detrás de estas emociones muchas veces se esconde el miedo", apuntaron al respecto. Otra de las cuestiones que se trataron fue la de comer de forma compulsiva debido al encierro. "La evidencia científica nos dice que el comer compulsivo sucede en personas tendentes a la dependencia en su forma de ser o personas muy perfeccionistas con demasiado control sobre los asuntos de la vida. Ambos estilos de personalidad, unidos a la situación de confinamiento que vivimos pueden ser los causantes de esta compulsión", señalaron.

El tercer gran tema de la sesión de chat de ayer fue el relacionado con la crisis económica que le espera a España, y las consecuencias que esta traerá a la población, especialmente desde el punto de vista psicológico. En este sentido señalaron que el personal sanitario será el más afectado. "El colectivo médico será uno de los grupos que sufrirá las consecuencias de esta pandemia más allá de lo obvio. Para aquellos que sufren la enfermedad, por no haber podido protegerse lo suficiente, les espera el enfado, la molesta, el miedo, la frustración, la culpa, la impotencia, el aislamiento psicológico, el nerviosismo, la tristeza, la preocupación, el desapego por los demás, insomnio, baja concentración e incluso renuencia al trabajo en el futuro. Los síntomas postraumáticos de los sanitarios en aislamiento sabemos que son mayores que incluso el resto de la población. Para aquellos que siguen en primera línea", añadieron, "las cosas no serán mucho mejores. A muchos de ellos, la detención del procesamiento emocional afectivo les podrá arrastrar a trastornos disociativos y efectos postraumáticos de la situación que están viviendo". Asimismo, hicieron hincapié en un aspecto: "nos gustaría recordar a nuestros profesionales de la medicina que sentir miedo y vulnerabilidad es lícito".

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