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Libre de las peores condenas: la última racha sin vencer del Avilés, entre las más largas de su historia

El conjunto blanquiazul dejó atrás la novena racha más duradera de su historia sin ganar en Liga y retoma en Navarra la senda de la redención

Los jugadores del Avilés celebran la victoria ante el Ourense

Los jugadores del Avilés celebran la victoria ante el Ourense / Mara Villamuza

Jorge Valverde

Se sentían reclusos, porque acumular diez partidos sin ganar, uno detrás de otro, ya es motivo suficiente como para imaginarse en la prisión de la impotencia y, más aún, si el plazo suena tan a condena: tres meses y un día. Ese fue el tiempo que transcurrió para el Real Avilés Industrial entre el primer partido de 2026 y el del pasado domingo, en ambos casos ante la ya exnémesis, Ourense CF.

En el ínterin, esa decena de jornadas consecutivas sin triplicar en el puntaje, que no fueron más gracias a la conquista del valle de Asúa —de Lezama, concretamente—, ha supuesto la novena peor racha de la serie histórica industrialista sin ganar en Liga. La más cruel data de la temporada 2003-2004, cuando se despejaron definitivamente las escasas dudas que quedaban sobre la incapacidad del tejerismo para gobernar el club. Nadie podía creer que todavía le restarían 16 campañas más. Entre aberrantes incumplimientos salariales, fueron 19 partidos consecutivos, desde la jornada 4 hasta la 22. Lo más inesperado era que el equipo de Ramiro Solís, y del sustituto Amador Alonso, pudiera ganar algún partido, cosa que logró ante el Amurrio, con gol de Manuel Parente, para terminar con tan infame ráfaga.

Dieciseis partidos sin ganar, pero salvados

Por situación análoga a la actual transitó el Real Avilés Industrial 1993-1994, mermadísimo tras la evaporización del capital social de la SAD. El conjunto de Raúl González, tras concluir la primera vuelta en extraordinaria e inesperada quinta posición, sustentado en los goles de Joaquín Alonso y Javi Prendes, pasaba a mezclar empates (9) y derrotas (7) en 16 partidos seguidos, pero a tiempo de salvar la categoría en la penúltima jornada.

La siguiente retahíla más prolongada, de una docena de encuentros sin victoria, se repitió seis veces. En el recuerdo permanece la del estreno en Segunda División, más que por el episodio en sí, por cómo se solventó. Después de las 12 jornadas iniciales (5 empates, 7 derrotas), el equipo de González-Villamil protagonizaba una remontada de época, que nacía en la victoria de Jerez de la Frontera y hasta rozaba el ascenso a Primera División.

Tres de treintaiseis puntos posibles

De las nueve peores rachas sin ganar de la historia, las más parcas en puntaje fueron las de 2014-2015 y 2018-2019, ambas con un 8,33%, producto de 3 puntos de 36 posibles. La primera sucedía bajo el galimatías de John Clarkson, el escocés que no era el propietario, pero ponía el dinero —reconocía haber dilapidado más de 300.000 euros—, y tampoco era el entrenador, pero dirigía: «de locos», como él mismo definiría su experiencia en un Real Avilés Industrial que daba con sus huesos en Tercera. La otra, perpetrada entre el 2 de diciembre de 2018 y el 24 de febrero de 2019, tampoco extrañaba a nadie, pues el club era lo más parecido a la casa de Tócame Roque: el equipo iniciaba la Liga con diez licencias sénior, la concluía con más jugadores extranjeros (13) que asturianos (12) y, lo más sorprendente, Juanma Castañón obraba el milagro para evitar el descenso a Preferente.

Ahora, lo importante es que el último gran intervalo sin victorias quedó atrás, pero los tres puntos arrebatados al Ourense CF, que pudieron haber sido «cuatro», pensando en el golaveraje, no significan más que un permiso breve, una especie de tercer grado que, empezando por el juicio de esta misma tarde en el valle navarro de Aranguren, deberá ser ratificado durante las próximas seis semanas, hasta la liberación definitiva.

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