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Prueba, error y rectificación: el dato histórico del partido entre el Avilés y el Guadalajara

Kevin Bautista se convirtió ante el cuadro castellano-manchego en el decimoquinto jugador de la historia blanquiazul en hacer gol momentos después de fallar un penalti dentro de una lista abierta por Jesús Martín

Kevin Bautista, tras fallar el penalti

Kevin Bautista, tras fallar el penalti / Mara Villamuza

Jorge Valverde

Avilés

Más que de sabios, rectificar es de necesitados; por ejemplo, de quienes pasan por el marrón de fallar un penalti y desean resarcirse cuanto antes. Le ocurrió a Kevin Bautista, que asumió la fastidiosa circunstancia de no acertar desde los once metros ante el Guadalajara —o, para ser más precisos, de ver cómo Amador Zarco le adivinaba la intención—. Pero una docena de minutos después, y desde diez metros más lejos, el centrocampista sevillano sí consiguió batir al guardameta guadalajareño.

A lo largo de su historia, el Real Avilés Industrial registra 47 jugadores que fallaron un lanzamiento de penalti, sin contar las tandas eliminatorias. En total, son 87 penaltis neutralizados por los guardametas, estrellados en los postes o enviados fuera de la portería, y en casi una quinta parte —16— el ejecutor sintió cierto desagravio al marcar con posterioridad en el mismo partido.

Justo en la mitad de esos 16 casos, el gol llegó de forma instantánea, tras el rechace. Así le sucedía al primero de la lista, Jesús Martín, que, además, es el único que exteriorizó dos veces la sensación de lamento y consuelo. Al pichichi blanquiazul de las dos temporadas iniciales le ocurría ante dos míticos porteros: Joaquín Palomo, del Gimnàstic de Tarragona, y Paco Rodríguez, del Pontevedra.

Con influencia total en el marcador —es decir, decisivos para una victoria avilesista— solo constan dos precedentes. El primero, a días del ascenso a Segunda División, el 15 de abril de 1990, precisamente ante el próximo rival. Javi Delgado, portero de la Ponferradina, repelía el lanzamiento de César Coloma y el mediocentro corregía en segunda instancia para dictar el 1-0. Lo mismo le ocurría, catorce años después, a Jimmy Martínez en un partido de Copa Federación contra el Ceares, cuyo guardameta era el avilesino Dani Castro, hijo de Jesús Castro, leyenda del Sporting.

El mayor bochorno —aunque liviano— fue para Jorge Rodríguez, máximo realizador blanquiazul de mediados de la pasada década. Sobre el fangal de Ceares, el marcador ya iba muy favorable; quizá por eso el cántabro se permitió el lujo de intentar emular a Panenka. Enfrente no estaba Sepp Maier, sino Álvaro Pérez, juvenil debutante que llevaba ocho minutos entre palos, tras sustituir a Davo Balsa, tocado por hipotermia. El ariete avilesista envió su parábola al travesaño, pero luego colaboró en ampliar la goleada final (1-6).

El colmo de la casualidad ocurrió dos veces ante el mismo rival, el Rayo Vallecano B, tanto en la ida como en la vuelta de la 2012-2013. Con el partido del Suárez Puerta prácticamente finiquitado, el guardameta rayista, Ismael Gil, expulsado en la jugada del penalti a Ito Delgado, fue sustituido por un jugador de campo que dos años después firmaría por el Real Avilés Industrial: Chevi Martín. Abraham Albarrán falló la ejecución, pero recogió el rechace para establecer el 4-0 definitivo.

El momento de mayor tensión quizá fue el de la final de la Copa Federación Autonómica de septiembre de 2021, disputada en El Berrón. El Llanes iba por delante en el marcador y el equipo de Chiqui de Paz no encontraba la forma de igualar, ni siquiera a través de dos penaltis desperdiciados por Kilian Grant y Natalio Lorenzo, hasta que, al filo del final, el extremo ampurdanés lograba el empate —testarazo en plancha a centro de Cedrick Mabwati— y forzaba la tanda que conduciría al título.

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