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El sonido de Pasarón y las palabras de un entrenador rival, claves en la salvación del Avilés: la intrahistoria de la preparación blanquiazul para medirse al Pontevedra

El cuerpo técnico, liderado por Lolo Escobar, puso el foco en el aspecto psicológico para mejorar la imagen de su equipo

Eze celebra la salvación con la afición del Avilés

Eze celebra la salvación con la afición del Avilés / Área 11

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Noé Menéndez

Noé Menéndez

Tras la derrota ante el Barakaldo, todo el mundo dentro del Avilés era consciente de que, antes de viajar a Pasarón a jugarse la salvación, había que hacer un cambio total de chip. La imagen que se vio en el Suárez Puerta no podía volver a repetirse. El riesgo de descenso era real. Por eso, el cuerpo técnico blanquiazul, liderado por Lolo Escobar, preparó toda la semana a conciencia. El extremeño se centró en el plano psicológico, en motivar y concienciar a sus jugadores, para conseguir tumbar al Pontevedra. Tras cinco días intensos, en tierras gallegas se vio el resultado. Y el Avilés se salvó.

Uno de los puntos en los que se centró el cuerpo técnico blanquiazul fue la gestión de la presión. Ante el Barakaldo se vio a un equipo que parecía que había sido superado por el escenario, con más de cuatro mil personas en el Suárez Puerta. Escobar quiso usar esa experiencia para su propio beneficio. Por ello, concienció a sus jugadores de que, si ellos habían pasado algo así, los jugadores del Pontevedra no iban a ser menos. Al final, el cuadro gallego, como el avilesino, es un equipo recién ascendido y sus jugadores están igual de acostumbrados a moverse en este tipo de ambientes que los blanquiazules.

El Avilés trabajó la presión antes de Pasarón

Otra de las claves pasó por ir a Pontevedra lo más adaptado posible al ambiente. Por ello, el cuerpo técnico del Avilés extrajo el sonido ambiente del último partido disputado en Pasarón, el que midió al cuadro granate ante el Bilbao Athletic. Escobar reunió a todos sus futbolistas en el vestuario y, juntos, escucharon los gritos de la afición gallega para prepararse para la caldera que iban a visitar.

Otro factor clave fue el ruido externo. Y, si hay que personalizarlo, las palabras de Alejandro Sandroni, entrenador del Talavera. Escobar quiso sacar el orgullo de sus jugadores y, por ello, empapeló el vestuario blanquiazul con aquellas opiniones que daban por sentenciados a los asturianos. Las palabras del técnico argentino, que aseguró que la salvación del cuadro talaverano pasaba “por hacer nuestro trabajo”, dando por hecha la derrota avilesina, acabaron de espolear a los futbolistas del Avilés.

El ruido externo sirvió como gasolina

El trabajo grupal fue clave a lo largo de la semana. Antes de partir a tierras gallegas, el Avilés organizó una comida de conjura en la que los jugadores compartieron mesa con todos los trabajadores del club. El objetivo era hacerles ver que no solo se jugaban su futuro deportivo, sino que en sus manos estaba el destino de muchas más personas. Diego Baeza, presidente, y Miguel Linares alzaron la voz para terminar de motivar a los futbolistas.

También fue importante la convivencia en Cangas do Morrazo, lugar donde se quedó a dormir el Avilés. Los blanquiazules buscaron un lugar alejado de Pontevedra para poder concentrarse y tener unas horas de convivencia, algo que terminó siendo clave. Además, antes de viajar a Pasarón vieron un vídeo motivacional que terminó de despertar el orgullo blanquiazul. Y así, tras una semana centrada en cambiar la cabeza de los jugadores, el cuadro avilesino cimentó su salvación en Primera Federación.

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