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La curiosa historia de Hugo Reguero, excapitán del filial del Avilés con 38 años: "Quería ayudar al club de mi ciudad, me daba igual la categoría"

"Yo les veo muchísimo futuro a los chicos del filial, me parece un acierto por parte del club renovarlos a todos", afirma el avilesino, que se despide del club blanquiazul tras dos ascensos consecutivos

Hugo Reguero, con varias camisetas del Avilés, el club de su vida

Hugo Reguero, con varias camisetas del Avilés, el club de su vida / Miki López / LNE

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Noé Menéndez

Noé Menéndez

“Puedo decir con orgullo que he defendido el escudo del equipo de mi ciudad. Yo quería ayudar, me daba igual la categoría, y creo que lo he conseguido”. Hugo Reguero ha sido, durante los últimos tres años, una rara avis dentro del mundo del fútbol. Superada con holgura la treintena, el avilesino decidió dar un paso en su carrera que pocos se atreverían a dar: capitanear un filial, el del Avilés. Tras quedarse con la miel en los labios en la primera campaña, en las dos temporadas siguientes ha comandado al cuadro blanquiazul para conseguir dos ascensos de manera consecutiva. Ahora, con el equipo en Primera Asturfútbol, da un paso al lado. “Ojalá este curso sigan con la racha”, desea el futbolista, cuya carrera siempre ha estado vinculada al conjunto de su ciudad.

Su fichaje por el Avilés se coció tras dejar el Navia. “El Avilés es un proyecto que me gustaba. Yo empecé con cuatro años en el club. Alguno me decía que iba a parecer un abuelo entre tanto chaval, pero me dio igual. Soy de Avilés, me encanta el fútbol y, tras hablarlo con el club, me contaron una idea que me gustó”, detalla el ahora excapitán blanquiazul, aunque esa responsabilidad, la de llevar el brazalete, llegó un poco después. “Ser capitán era algo que, de primeras, no quería, pero luego le vi el sentido”, explica Reguero. La decisión la tomó, hace tres años, Pintado, en aquel momento entrenador del filial. “Yo era el que dirigía el vestuario, el que organizaba cenas, el que daba ambiente… Y, a la hora de hablar con los árbitros, es mejor que vaya alguien veterano que un chaval”, analiza el avilesino, muy orgulloso de su último paso por el club. “Lo he dejado lo más arriba posible”, afirma.

Reguero cierra una etapa en el filial

Su relación con el cuadro avilesino viene desde pequeño. “Mi padre fue entrenador del Avilés, entonces yo me metí desde muy pequeño. Jugaba con gente que me sacaba dos años porque, cuando empecé, no había categorías tan bajas en el club”, recuerda el futbolista, que, tras llegar a infantil, hizo las maletas para buscar suerte en otras canteras del fútbol español. Años después, tras pasar por el Tineo, le llegó la oportunidad de debutar en el Suárez Puerta. “Fue un año antes de que llegase Golplus. Pasamos una temporada dura, con impagos, con asistencias de doscientos espectadores. Nadie miraba para nosotros”, apunta Reguero, que guarda mejores recuerdos de su segunda campaña como blanquiazul. “A nivel personal fue complicado, tuve muchos problemas con las lesiones”, señala el que fuese extremo. Esa temporada acabó con el no ascenso ante el Coria.

Reguero ha vivido, durante estos años, el cambio de percepción respecto al Avilés. “Para mí el mayor cambio está en ver por la calle a niños con la camiseta del club. Aunque haya gente que critique, es muy difícil lo que se está consiguiendo”, destaca Reguero, que, como ejemplo, pone una anécdota personal. “Me acuerdo de cuando jugaba yo y les decía a mis amigos que jugaba un domingo a las cinco. Nadie me hacía caso, cada uno hacía sus planes. Ahora la gente planifica alrededor del partido del Avilés, hace su vida pensando en qué día jugará el equipo”, subraya el avilesino.

Dos ascensos y una generación con futuro

Estos años, además, ha acompañado a una generación de jóvenes jugadores que apuntan alto. “Yo les veo muchísimo futuro y me parece un acierto por parte del club renovarlos a todos. Los guajes, poco a poco, van teniendo más sentimiento de pertenencia. Tanto los chicos como Geni, el entrenador, tienen un gran futuro”, vaticina Reguero, que cree que varios de los chicos del filial —Geni, Hugo Peláez, Pablo Macías, Frechilla o Nico Palacio— van a conseguir consolidarse en el primer equipo. “Es algo que, como aficionado, echo en falta, que haya más representación de la cantera”, señala el avilesino, que ve a su amigo Geni, artífice de los últimos dos ascensos, en el banquillo local del Suárez Puerta. “Hay muchos mimbres buenos en el filial”, sentencia.

Ahora, Reguero verá el crecimiento de los chicos del filial desde la grada, como un aficionado más del Avilés. Aún no ha decidido qué hacer con su carrera, aunque no esconde que le gustaría seguir relacionado con el club de su vida, siempre que lo pueda compatibilizar con su trabajo como asesor inmobiliario digital. “Yo voy a estar apoyando todo lo que necesite el Avilés y estaré disponible para ellos”, asegura el avilesino. Con estos años, Reguero ha conseguido cerrar el círculo blanquiazul.

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