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Dani Vidal, en su primera entrevista tras su salida del Avilés: "En el mercado de invierno hicimos más movimientos de los que tocaban"

"En ningún momento pensé en otra cosa que no fuese conseguir la salvación"

"Me fui con la conciencia tranquila, antes de mi cese no habíamos tocado el descenso"

Dani Vidal, en el Suárez Puerta

Dani Vidal, en el Suárez Puerta / Miki López

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Noé Menéndez

Noé Menéndez

Dani Vidal afronta un nuevo capítulo en su trayectoria profesional tras su etapa como técnico del Avilés. El catalán, que llevó al cuadro asturiano a suspirar con los puestos de play-off durante su primera media temporada en Primera Federación, acabó siendo despedido tras una mala segunda mitad de año. Ahora, ha hecho las maletas para firmar por el Al Waab SC Qatar, de la Segunda División catarí. Hace un descanso durante el stage de pretemporada en Turquía para atender a LA NUEVA ESPAÑA.

¿Contento con su nuevo destino?

Mucho, aunque aún estoy adaptándome. Es un fútbol diferente, hay una mezcla cultural entre los jugadores locales y los extranjeros en la que nos tenemos que encargar de que todos rindan. Me he salido de mi zona de máximo control, la Primera Federación, para irme a un mercado nuevo y estoy muy contento. A nivel de recursos, esto es increíble. Estamos entrenando en campos que se prepararon para el pasado Mundial. Mi club, el Al Waab SC Qatar, no tiene instalaciones propias, pero te asignan campos de los que se construyeron para esa ocasión. Estoy disfrutando.

¿Cómo le surge la llamada del fútbol catarí?

Tuve cosas en Primera Federación. En mi cabeza estaba quedarme en España. Quería ser exigente y tenía claro lo que quería: un equipo que fuese sí o sí a jugar play-off de ascenso a Segunda. Tuve una oferta encima de la mesa de uno de ellos, pero después de meditarlo mucho decidí irme a Catar.

Una nueva etapa en Catar

Ha pasado de su Tarragona natal a Qatar pasando por Asturias.

Llevo bien la distancia, la verdad. En agosto vendrán mi mujer y mi hijo, será parecido a lo que vivimos en Asturias.

Han pasado cuatro meses de su despido del Avilés. ¿Qué balance hace de su etapa como entrenador blanquiazul?

Me hubiese gustado acabar la temporada. La primera vuelta fue increíble, mientras que la segunda fue más acorde a la realidad de un equipo que acaba de debutar en Primera Federación y a los recursos de los que disponíamos. En ningún momento pensé en otra cosa que no fuese conseguir la salvación. Me fui con la conciencia tranquila, antes de mi cese no habíamos tocado el descenso. Contribuimos a conseguir la permanencia.

¿Cree que usted habría conseguido la salvación?

Sin ningún tipo de duda. No quiero quitar el mérito a Lolo Escobar, pero era evidente que el ritmo de puntuación iba muy relacionado con el calendario que tuvimos todos los equipos de la zona baja. El equipo siguió teniendo los malditos problemas a nivel defensivo que tuvo en nuestra etapa. Con un ritmo de puntuación relativamente bajo, como el que estábamos teniendo cuando nos cesaron, lo hubiésemos conseguido.

“Me hubiese gustado acabar la temporada”

¿Qué pasó durante el mes de enero? El equipo pasó de rozar el play-off a caerse por completo.

Creo que no se hizo una valoración justa, por parte de todo el mundo, de lo hecho en la primera vuelta. El tiempo nos ha dicho que el examen de rendimiento que hicimos de los jugadores no fue el correcto. Se tenía que haber valorado mucho el trabajo de la primera vuelta, con más respeto a la categoría por parte de todos. De los errores se aprende. Yo he hecho mi lectura, pero hay otras partes del club que también tuvieron incidencia en ello. No hicimos buen análisis en Navidad, prueba de ello fueron los resultados conseguidos a posteriori. La excepción en el mercado invernal fue Uzkudun, que fue una circunstancia muy especial gracias a mi buena relación con el director deportivo del Andorra. El resto de fichajes que llegaron en invierno no jugaron ni conmigo ni con Lolo Escobar.

Parece que pone el foco de lo ocurrido en la segunda vuelta en los movimientos hechos en el pasado mercado invernal.

Todos sabemos que el mercado de invierno es un mercado diferente. O eres un club con mucho potencial económico, para ir a por certezas, o es muy complicado acertar. No quiero poner el foco en nada, el cambio de dinámica fue una consecuencia de diferentes factores. Si echas la vista hacia atrás, creo que hicimos más movimientos de los que tocaban. Tanto cambio generó un vestuario nuevo. Desestabilizamos la fuerza del grupo, tocando a algún jugador en particular, como puede ser Borja Granero. Era un jugador muy importante, mucho más de lo que se veía en el campo. No estaba en su mejor momento en cuanto a carrera se refiere, pero se ensalzaron mucho sus errores y no se fue justo en su valoración.

El mercado de invierno y la segunda vuelta

¿Ha sentido el cariño de la afición desde su salida del Avilés?

Me he sentido muy bien tanto en Asturias como en Avilés. Mi mujer se ha quedado enamorada de la región y tengo que destacar que el colegio de mi hijo se portó muy bien con nosotros. Estuve muy feliz. Seguí el final de temporada y, cuando se consiguió la permanencia, le escribí a las cabezas visibles del club para darles la enhorabuena. Cuando salí preferí dejar que el grupo tirase hacia adelante, no me gusta ser el foco de atención.

¿Siguió el desenlace de la temporada?

Lo iba siguiendo, pero sin ver partidos enteros. Muchas veces lo tenía puesto mientras veía otros encuentros. El grupo del norte lo tenía controladísimo, por lo que, tras mi despido, aproveché los fines de semana para seguir el grupo sur y estar preparado para posibles ofertas.

¿Qué opinión tiene del mercado veraniego del Avilés?

Están firmando jugadores de muchísimo nivel. La experiencia te dice que eso te va a ayudar, pero no garantiza nada. Bajo mi punto de vista, prefiero un césped natural para entrenar a diario que firmar a ciertos jugadores. Los fichajes que han hecho tienen muchísimo nivel, pero están acostumbrados a trabajar a diario en un césped natural. Necesitan un contexto así. Es como meter un Ferrari en una carretera llena de baches. Están bien los fichajes, pero para sacar su mejor versión hay cosas que son fundamentales.

El césped natural, una vieja reivindicación

Usted se mostró muy crítico con la imagen del Suárez Puerta durante la pasada campaña y, además, también insistió en entrenar en césped natural, algo que no se dio.

Es algo totalmente deficitario. A mí me prometieron, al ficharme, que antes de Navidad íbamos a estar entrenando en césped natural. Luego, tras el partido fuera de casa contra el Lugo, me dijeron que en unas semanas lo iba a tener. Nunca llegó. También me dijeron que al Suárez Puerta se le iba a someter a un tratamiento que finalmente nunca llegó. Jugar allí era una moneda al aire, nunca se sabía qué podía pasar. Si me lo hubiesen dicho de primeras seguramente hubiese firmado con el Avilés de igual manera, pero me duele que me prometiesen cosas que no estaban a su alcance. Yo para eso soy precavido, no prometo cosas que no dependen solamente de mí.

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