14 de febrero de 2017
14.02.2017

Borja pone la pausa

La irrupción del gallego en Anduva revitaliza el papel de la media punta en la pizarra de Hierro

14.02.2017 | 01:50
Borja Domínguez, en El Requexón.

La fase de adaptación de Borja Domínguez se limitó a siete minutos en el Tartiere. Ese fue el plazo competitivo que disfrutó el centrocampista para asentarse en su nueva plaza. También ayudaron los entrenamientos en El Requexón, por supuesto. El caso es que Hierro lo vio claro. El Oviedo necesitaba una pieza diferente en el choque de Anduva y el gallego entró en escena. Desde la media punta, Borja Domínguez fue uno de los futbolistas que mejor interpretó el juego del Mirandés. Actuó como faro ofensivo, dando respiro cada vez que entró en juego con la pelota. En ocasiones, en el fútbol la pausa es tan importante como la velocidad de ejecución.

Borja Domínguez fue uno de los elementos que desequilibró el choque. El original sistema del Mirandés, ese 3-4-3 que ataca a oleadas tiene algunas fragilidades. Una de las más claras es que el equipo sufre con los cambios de orientación. Fue esa una de las labores principales del gallego en su estreno en la titularidad.

Domínguez fue uno de los futbolistas más activos sobre el terreno de juego en los 71 minutos que aguantó antes de ser sustituido por Michu. En ese tiempo, que sirvió para dejar el choque sentenciado, el gallego entró en contacto con el balón en 51 ocasiones. La cifra es importante si se compara, por ejemplo, con los pivotes. Rocha, en 20 minutos más de juego, solo tocó la pelota un par de veces más. Torró, que disputó 72 minutos al sustituir a Vila, se quedó en 43 toques. El media punta fue el cuarto futbolista azul con más presencia con la pelota. Le superaron Berjón (77 toques) y Johannesson (61) y el propio Rocha (53).

Los datos de pases también subrayan su papel vital en la victoria. Domínguez hizo 37 envíos, de los que el 19% fueron en largo: los cambios de juego antes comentados. Su precisión fue notable: Acertó el 73% de los pases. Fue el segundo jugador del Oviedo con mayor número de pases. También en este apartado se impone Saúl Berjón, 46 pases, con 20 minutos más que el gallego sobre el terreno de juego. Domínguez superó a los dos pivotes con más recorrido en el partido: Torró se quedó en 33 envíos y Rocha en 30.

Borja Domínguez fue el último jugador en incorporarse al proyecto azul en el pasado mercado de invierno. Lo hizo con apenas un par de horas sobre la hora de cierre. Vino con una misión clara: cumplir un rol para el que el Oviedo no había encontrado la persona adecuada. Uno de los déficits del juego detectados por el cuerpo técnico y la secretaría técnica ha sido el de un pivote con capacidad para armara el juego del equipo. Hierro estaba satisfecho con el rendimiento de sus medios, pero echaba de menos alguien que le ofreciera otro registro. Se creía desde el club que la falta de mando de los azules en los partidos, más cómodos cuando el rival era dominador del balón, podía paliarse con la llegada de un pivote de otras condiciones.

Y así ha parecido tras el choque de Anduva, aunque con algunos matices. El más llamativo es que Borja Domñinguez actuó por delante de los dos pivotes, con libertad para moverse y lanzar a Toché y a los extremos. El gallego se mostró cómodo desde el primer minuto.

Ahora a Hierro se le abren nuevas posibilidades. El 4-2-3-1 implantado en Anduva funcionó perfectamente durante el primer acto y mostró a un Oviedo que no tembló a la hora de asociarse. Borja Domínguez es una pieza indispensable si el malagueño quiere dar continuidad al dibujo, al ser el único futbolista de la plantilla que parece encajar a la perfección para ese rol. El única media punta puro en el equipo. Pero Hierro, poco amigo de los esquemas fijos, tendrá la última palabra.

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