12 de febrero de 2018
12.02.2018

El árbitro de las lesiones

Pulido Santana, policía en Canarias, dejó a medias dos duelos de play-off en Segunda B, uno de ellos el polémico y mediático Logroñés-Huracán de 2015

12.02.2018 | 01:45
Pulido Santana muestra la roja a Rocha, el sábado en Cádiz.

La derrota del Oviedo en Cádiz dejó dos sabores para el oviedismo: uno bueno, porque los azules dieron la cara con diez; y otro malo, con nombre compuesto: Juan Luis Pulido Santana. El árbitro que expulsó a Rocha (tarjeta que recurrirá el Oviedo) tiene 34 años, vive en Gran Canaria y es policía de profesión. Cuentan quienes le conocen que es un tipo que le gusta "salir y viajar", como así muestra en sus perfiles de redes sociales, abierto alguno de ellos al público pero oculto su nombre bajo diminutivos.

Pulido Santana, que cumple su segunda temporada en Segunda, tiene en su trayectoria un episodio mediático. Sucedió en el 2015. El árbitro canario fue el designado para pitar el Huracán-Logroñés, partido de vuelta en el play-off de ascenso a Segunda. En el minuto 70, con 0-1 para el Logroñés (1-1 habían quedado en la ida), el canario se retiró aquejado de un dolor en el gemelo. Uno de sus linieres le sucedió, lo que obligó a buscar un linier entre el público. "¿Hay algún árbitro en la grada?", se escuchó por la megafonía. Casualmente, había uno, árbitro de Segunda B, que hizo de linier. El Huracán empató el partido con un penalti y dos expulsiones al Logroñés y se acabó llevando la eliminatoria.

Dos años antes, en 2013, también en un partido de promoción a Segunda (Leganés contra Lleida), Pulido Santana sufrió una lesión también a falta de 20 minutos, siendo relegado por un linier. Esta vez, el canario acabó el partido de juez de línea y el Lleida se llevó la eliminatoria. Se da la casualidad que en estos dos partidos, los ganadores (Lleida en 2013 y Huracán en 2015) estaban entrenados por el mismo técnico: el catalán Toni Seligrat. Pulido Santana lleva arbitrados cinco encuentros al Oviedo en Segunda: dos victorias, un empate y dos derrotas.

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