01 de julio de 2018
01.07.2018
 

El último pelotazo en el barro

Redondo, que jugó media temporada en el Oviedo del año del ascenso, bombeó el balón al cielo de Cádiz en la jugada final

01.07.2018 | 00:18
En la foto principal, Redondo en un entrenamiento con el Oviedo en El Requexón. En detalle, el sevillano en una foto con el Katokopias chipriota la pasada temporada.

Manuel Redondo tiene un logro sentimental que no figura en ninguna web de estadísticas. El sevillano, que jugó media temporada en el Oviedo en el año del ascenso,-llegó en el mercado de invierno procedente de la Liga tailandesa-, es el último jugador del Oviedo que tocó un balón en la Segunda B. Suyo fue el último despeje del partido en Cádiz el día que el oviedismo sonrió doce años después y abandonó la época del barro. Redondo, que ha jugado en el Doxa Katokopias de la Liga chipriota durante las tres últimas temporadas y podría regresar a España la siguiente, recuerda perfectamente ese despeje al cielo de Cádiz. "Mucha gente, amigos, me recuerdan cariñosamente como el último jugador del Oviedo que tocó un balón en Segunda B. Espero que así sea y se quede para la historia, porque ojalá el Oviedo nunca vuelva a pasar lo que pasó anteriormente", explica Redondo, que está estos días en vacaciones en Sevilla.

El papelón de Redondo en Cádiz fue curioso; defensa zurdo, le tocó saltar al Carranza por Nacho López, lesionado. "No fue una sorpresa porque durante la semana Nacho estuvo con molestias y el míster me estuvo probando, salí a darlo todo y así fue".

Redondo se formó en la cantera del Sevilla, pero, pese a estar solo media temporada, se considera un oviedista más. "Lo que viví en Oviedo seis meses fue muy grande para mí. No sólo el hecho del ascenso, sino todo lo que lo rodeó. Como nos trataba la gente y el club fue tremendo, era algo mágico. Siempre sentiré una parte azul en mi corazón", apunta.

El sevillano, como muchos miembros de esa plantilla que logró el ascenso, destaca la unión del vestuario, clave en su opinión para lograr los objetivos en un equipo de fútbol. "Éramos todos una familia. Desde que llegué el trato de los compañeros y del club fue espectacular. Me ayudó mucho Jon Erice, estuvo muy pendiente de mí en todo momento", explica.

Redondo no ha perdido contacto con Asturias y desde que puso rumbo a Chipre incluso volvió a Oviedo de vacaciones en alguna ocasión, la última vez el año pasado, cuando vino a visitar a Erice. Le costó dejar el Oviedo, reconoce: "Mi objetivo era renovar, quería seguir allí, pero son cosas que pasan en el fútbol y sólo guardo buenos recuerdos de mi etapa en el Oviedo".

Redondo cambió Asturias por la Liga de Chipre y en poco tiempo se convirtió en uno de los pilares del Doxa Katokopias; ha sido capitán durante las dos últimas temporadas. Ahora, tras tres buenos años, se plantea cambiar debido a su cansancio con el club, con problemas de impagos con varios futbolistas. "Acabe contrato, me ofrecen renovar, pero de momento he dicho que no. Tengo pagos atrasados y ya me he cansado un poco de esperarlos. Además, también quiero estar cerca de mi familia", asegura.

El sevillano explica cómo se vive el fútbol en Chipre: "Es un país muy pequeño, con millón y pico de habitantes, que tiene cuatro ciudades importantes con tres o cuatro equipos. En Nicosia el 90 por ciento de la gente es del Apoel o del Ac Omonia. Luego hay más equipos que comparten incluso estadio. La Liga son catorce equipos, dos descienden y luego se dividen en dos grupos, seis que luchan por ganar y los otros seis en la zona templada. Nosotros estábamos en ese segundo escalón", declara.

Cree el central que en Oviedo se vive de una forma diferente el fútbol, a diferencia con Chipre: "El Oviedo tiene más gente y mejor afición".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine