11 de febrero de 2019
11.02.2019

Euforia azul a once metros

Toché puso fin a la maldición azul de los penaltis: - el Oviedo había fallado los 4 últimos - Christian Fernández se ofreció a lanzar, pero el capitán asumió la labor y dedicó el tanto a su familia

11.02.2019 | 01:15

Entre la inocente mano de Planas y el fuerte lanzamiento de Toché apenas pasaron un par de minutos. Suficiente para un sinfín de intrahistorias. Por ejemplo, que Christian Fernández se ofreció a lanzar el penalti, como él mismo reconocería después. O que Joselu era el primer encargado, designado por Anquela, pero acababa de ser sustituido. El momento de tensión exigía sangre fría y Toché, el capitán, fue el encargado de espantar los fantasmas con un disparo fuerte, convencido. Directo a la red.

No era un penalti más. Ni por el momento ni por los antecedentes. El acierto del murciano puso fin a una pésima racha desde los once metros. Esta temporada, el debate sobre los lanzadores azules se había instalado después de que Joselu (ante el Reus) y Alanís (en Zaragoza) hubieran fallado sus intentos. Se unían a los errores de Rocha (frente a Osasuna) y Linares (contra el Huesca) del curso pasado para dejar el saldo en cuatro errores seguidos desde los once metros (y de 2 anotados de los últimos 7 en Liga). Hasta la aparición de Toché.

El murciano contaba con apoyo extra en la grada. Alí estaba su madre y algunos de sus mejores amigos. La reacción al anotar fue instintiva: carrera hacia la zona de la grada donde estaban sus cercanos y brazos al cielo, dedicatoria a su padre, fallecido en marzo del año pasado. Sus compañeros e integrantes del banquillo no lo dudaron: saltaron al campo para fundirse en una piña que se traducía en tres puntos.

Un derechazo que disipa las dudas en las penas máximas. Un gol especial para Toché.

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