26 de marzo de 2019
26.03.2019

La herida arbitral del Oviedo

El vestuario azul denuncia falta de valentía del colegiado en el derbi "Da gol de Ibra y después rectifica", señala Mossa

26.03.2019 | 01:10

Una cosa es las declaraciones ante los micrófonos, sosegadas, incisivas aunque políticamente correctas, y otra lo que se comenta entre bambalinas. A los futbolistas del Oviedo les queda la sensación, con el tiempo suficiente para analizar todo lo que rodea al derbi, de que a Isidro Díaz de Mera, colegiado castellano manchego de 29 años que dirigió el encuentro ante el Sporting, el asunto le había quedado grande. Los jugadores apuntan a falta de valentía del árbitro, no solo en la decisiva acción de Ibra sino a lo largo del choque, en un escenario, el derbi asturiano, que puede amedrentar a cualquiera.

Ayer fue Mossa el que puso rostro al enfado azul con el desenlace de un choque que pudo tener una lectura muy distinta si el colegiado no hubiera señalado falta de Ibrahima en la acción previa con Peybernes. Para el valenciano, hay algo en la jugada que no le encaja. "Cuando se produce la jugada yo pienso que había dado gol. No quiero valorar si hay falta o no. Sino que viéndolo, también repetido, se observa que en la acción el árbitro no pita nada. El balón entra y su gesto es de el de gol. Da gol de Ibra y luego rectifica", defiende Mossa, protagonista en el campo.

La queja por el arbitraje se ha limitado a los protagonistas en el campo (Champagne, Berjón y, ahora Mossa), que secundaron las palabras de Anquela. El entrenador expresó su queja más evidente del presente curso sobre la actuación de un colegiado. Nadie por encima de los protagonistas en el organigrama del club se ha manifestado, aunque hoy, en un acto oficial, podrían hacerlo. Es la tónica de la entidad en los últimos años. Cuando ha habido alguna queja que expresar, ha sido en boca del técnico del turno. Sucedió con Hierro como con Anquela el año pasado.

Las críticas azules a la actuación de Díaz de Mera no se limitan a la acción postrera protagonizada por Ibra. Antes, el Oviedo reclama la expulsión de Cofie, que interrumpe una falta sacada por Tejera sin guardar la distancia reglamentaria cuando tenía una amarilla. El árbitro manda sacar la infracción por detrás del lugar donde se había producido. Fue en el tramo final por lo que la influencia en el partido hubiera sido limitada, pero, para la expedición azul, es de una claridad meridiana. Es esa acción de Cofie la que pone de manifiesto, dicen desde el Oviedo, la falta de valentía del colegiado manchego.

Además, hay más acciones susceptibles de interpretación. Como el manotazo de Christian que da lugar al penalti sobre Álex Alegría. Una acción que hoy por hoy suele ser sancionada pero que Champagne tildó al final del encuentro como lance del juego. Incluso en el gol del Sporting, puede haber un error de apreciación en el inicio de la jugada. Djurdjevic se encuentra por detrás de Carlos Hernández cuando este despeja al centro en el inicio de la acción del gol.

Para Mossa, la suma del factor arbitral y del dominio del Oviedo en el tramo final podría haber tenido como consecuencia otro resultado: "Por ocasiones, podría haberse dado un empate. De hecho, hubo un momento en el que pensé que habíamos empatado, pero el árbitro lo anula y ahí cambia la película".

Además de analizar lo sucedido en el campo, Mossa quiso mostrar su punto de vista sobre los problemas vividos por la afición azul en su desplazamiento: "Me parece una burrada que se tenga que pasar todo eso para ver un partido. Nuestros aficionados no son animales ni delincuentes. Merecen un respeto. Nos llegaron imágenes, como el caso de una chica con unos registros que parecen excesivos, y no es agradable".

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