16 de agosto de 2019
16.08.2019

Un portero para el ascenso

Champagne, ascendido por el vestuario a capitán, jugó la mitad que el toledano en la pretemporada | Alfonso, que solo se perdió un amistoso en el verano, parte con ventaja y apunta a titular en Riazor

15.08.2019 | 23:30

Es la única línea del equipo azul que no ha sufrido llegadas este verano. Pero la competencia es enorme. Alonso Herrero (Toledo, 1994) y Nereo Champagne (Salto, Buenos Aires, 1985), por segunda temporada consecutiva, vuelven a disputarse un puesto en la portería azul. Sergio Egea deshoja la margarita de la primera alineación de la temporada ante el Dépor (domingo, 18.00 horas) -hoy acabará de perfilar las dudas del once a puerta cerrada- y bajo palos parte con cierta ventaja Alfonso.

El toledano comenzó la pretemporada antes que el argentino (todavía recuperándose de la operación de rodilla) y fue el portero habitual del verano. Solo se perdió el encuentro ante el Salamanca en el Helmántico. En total completó 385 minutos, por los 135 de Champagne, que solo salió en dos encuentros de seis: contra el Lugo (45 minutos) y ante el Salamanca (90).

Alfonso, en su tercera temporada en el primer equipo azul -comenzó con el Vetusta, en Tercera, en la 2016-17- aspira a volver a recuperar su sitio en la portería azul, que, salvo en la temporada de Hierro, siempre ha sufrido cambios de guion con la temporada en marcha desde la vuelta al fútbol profesional de los carbayones, en la temporada 2015-16. Alfonso le ganó la partida a Juan Carlos en el primer año de Anquela en el Oviedo, hace dos veranos. Entró en escena en la jornada 16.ª y, pese a que el Oviedo no logró el play-off, acabó siendo uno de los más destacados. La competencia fuerte le llegó el verano pasado, pero sus buenas actuaciones le ayudaron a seguir siendo el primer portero. El club, no obstante, optó por firmar a Champagne, guardameta con experiencia. Anquela siguió confiando en Alfonso para el inicio de Liga, pero el Oviedo se metió en una crisis de resultados. El encuentro ante el Nàstic, en octubre, fue el último que Alfonso disputó hasta junio.

Llegó la aparición en escena de Champagne, que convenció con sus actuaciones a la afición (le premiaron en marzo) y el titular en portería parecía inamovible. Hasta las dos últimas jornadas. Egea, fichado como revulsivo para las últimas siete citas, le dio la alternativa a Alfonso y Champagne se operó del menisco interno de su rodilla izquierda. El argentino se quedó todo el verano en Oviedo recuperándose de la dolencia. Alfonso, por su parte, disputó los dos últimos partidos ligueros, contra el Rayo Majadahonda en el Carlos Tartiere (4-3) y contra Osasuna en El Sadar (1-0) y acabó la temporada con moral.

Champagne y Alfonso, pues, volverán a competir para defender la portería de un equipo que aspira al ascenso. Es una temporada especial para el argentino, ascendido a capitán en su segundo año como jugador azul. Veterano, con 34 años, portero corpulento (1,88 metros de estatura) y tipo muy respetado en la caseta, su fortaleza es el juego aéreo y el liderazgo en el área.

El toledano, de 25 años, 1,83 metros de estatura, tiene en la agilidad y en la respuesta en los mano a mano su principal arma de presentación.

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