09 de septiembre de 2019
09.09.2019

La pesadilla azul, esta vez en Anduva

Medio millar de oviedistas, entre ellos Gerardo Bernardo, que vino desde Rumanía, pasaron el Día de Asturias en Miranda de Ebro para animar a los de Egea

09.09.2019 | 00:43

No importó la situación del equipo ni el mal inicio liguero. El Oviedo puede generar muchas dudas, pero la respuesta de su afición no: siempre está. Nunca falla. Miranda de Ebro, una coqueta población de fuerte arraigo industrial en la provincia de Burgos, de unos 35.000 habitantes, fue ayer un hervidero azul para el partido de las urgencias de los de Sergio Egea. Parte del oviedismo, alrededor de medio millar, recorrieron casi 400 kilómetros y pasaron el día de Asturias con el equipo en la tercera derrota del curso. Pese al mal resultado y la crisis de verano despidieron al equipo, hundido, con una gran con una ovación.

El día soleado acompañó y las terrazas del centro de Miranda estaban llenas de oviedistas. La Asociación de peñas Azules (APARO) organizó viaje en autobús y acudieron varias asociaciones, como la Azul Castrillón, Diaños Blues o la Wences. Muchos aficionados, además, se decidieron a última hora y acudieron al partido sin entrada y compraron una localidad en la taquilla. La previa fue en las callejuelas del centro de Miranda. En la calle Dos de Mayo se organizó una fiesta improvisada con música e incluso un dj. Oviedistas de todas las edades, muchos en familia, afilaban las gargantas. "Hoy ganamos, pero estoy pesimista con el equipo. Me esperaba fichajes diferenciales y no los hay, pero aquí estamos", comentaba Néstor González, que acudió al encuentro con la aparo desde Avilés.

No quiso perder el partido Gerardo Bernardo, "el coleccionista de estadios", que ha estado en más de 600 campos de fútbol de todo el mundo. Hasta Anduva llegó sin dormir directo desde Rumanía, allí estuvo viendo a la selección española el pasado jueves (portó la bandera del Oviedo en el estadio Arena Nationala, una imagen que se hizo viral en las redes sociales). "El viernes estaba comiendo en Bucarest y aquí estoy ahora. ¡Y sin dormir! A ver si nos dan una alegría", bromeaba el aficionado.

Tampoco fallaron los integrantes de la peña azul Castrillón, un clásico en los desplazamientos. "Aquí estamos, no fallamos. Venimos a ganar, una victoria nos tirará hacia arriba", deseaba Marta González antes del encuentro.

En el estadio, con capacidad para menos de 6.000 aficionados, los oviedistas se ubicaron en uno de los fondos y lo coparon entero. No pararon de animar al Oviedo.

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