09 de noviembre de 2019
09.11.2019
SD Huesca 31Real Oviedo

El Oviedo hace agua

Los azules caen en Huesca, vuelven a las andadas con graves errores defensivos y afrontarán el partido ante el Sporting en descenso y con 1 punto de los últimos 9

08.11.2019 | 23:45

Pinchazo antes del derbi y vuelta a las andadas. El Oviedo cayó esta tarde ante el Huesca en El Alcoraz (3-1) en un partido típico de los azules en ese peligroso inicio de campaña: los fallos defensivos y los patinazos atrás como forma de vida. Y de muerte. Este Oviedo sabe atacar, tiene colmillo y es valiente. Pero la defensa parece no tener solución, al menos hasta enero y con un derbi por delante. El Oviedo que se llevó un buen sopapo hoy en El Alcoraz dejó un reguero incontable de errores individuales. Dos grotescos costaron dos goles (uno anulado por el VAR) y otro más tibió provocó el primero. El de la sentencia del Huesca, a tres minutos del final, fue el único tanto en el que a simple vista nada tuvo que ver el Oviedo. Y así, difícil. El conjunto azul, tras el resultado de esta tarde, jugará el derbi ante el Sporting en posiciones de descenso. Y tras sumar un punto de los últimos nueve. Un complicado panorama. Y eso que la puesta de escena fue convincente.

El buen inicio del Oviedo se cayó por la borda en veinte minutos. El Oviedo salió a El Alcoraz con varios cambios respecto al empate ante el Almería, la segunda vez que los azules lograron dejar la puerta a cero. Javi Fernández se fue al banquillo por Arribas, titular, Cortina entró por el sancionado Tejera y Sangalli regresó al once. Omar Ramos y Bárcenas, de la partida contra el Almería, empezaron en el banquillo. Los ensayos de la semana de cinco defensas no se plasmaron en El Requexón, y el Oviedo salió al terreno de juego con tres centrocampistas, Borja flotando en la mediapunta, Sangalli con mucha movilidad y Ortuño en el frente de ataque. Y la puesta en escena de los de Rozada fue muy convincente, con sensación de peligro y una presión elevada.

El Oviedo salió a un fortín sin complejos ofensivos, valiente, con varios acercamientos y con la sensación de que a ambos equipos no les separaba el cisma de la clasificación. Pero la valentía murió en la defensa (Carlos Hernández jugó comprometido, con una amarilla a los cinco minutos). El primer gol del Huesca, en el minuto 15, vino tras un pase profundo de Pulido desde el centro de la defensa. El envío, que dejó solo a Raba, fue de quilates, pero la defensa azul, en especial los centrales, quedaron en entredicho. También Champagne, con una salida tardía y en balde. Raba la empujó y dejaba al Oviedo con dudas. Rozada se desesperaba en la banda. Y más lo hizo cinco minutos después, en otra jugada para olvidar de la retaguardia carbayona. Nieto despejó mal y el balón le cayó a Cristo, que encaró a la defensa. Dejó a Carlos atrás con un caño, Lolo no se la pudo quitar y su disparo cayó rechazado en el corazón del área. Mikel Rico la clavó en la red. Christian, goleador poco después, se acercó a la banda y Rozada cambió el sistema: 4-2-3-1, con Borja y Sangalli en los extremos.

El Oviedo quería luchar contra el mazazo, con la sensación general de que el encuentro podía acabar en goleada. Pero los problemas defensivos de los azules no son tal en ataque. Ahí el Oviedo existe. Y en un balón parado, tras un buen remate de Christian, los carbayones se metieron en el partido. Y casi lo empatan, otra vez, gracias un gran remate del lateral zurdo que paró Álvarez. El primer tiempo acabó con la sensación de que el Oviedo estaba en el partido.

El paso de vestuarios trajo a un Oviedo similar al de la primera parte, con una presión elevada y la intención de robar en campo contrario. Sin embargo, el Huesca, con el paso de los minutos, dio un paso adelante. Los de Michel se hicieron con la posesión y el Oviedo sufría en las transiciones. Ozakazi tuvo un remate peligroso y Ferreiro, desde la izquierda, chutó fuerte y Champagne atajó. El partido se le hacía cuesta arriba al Oviedo, sin reacción. El colegiado anuló un gol del Huesca tras un claro empujón. Rozada movió el banquillo, primero Bárcenas por Cortina y luego Ibra por Nieto, con Sangalli en el lateral. Y el Oviedo comenzó a partirse con el cronómetro acechando. En el 76 llegó el tercero del Huesca, tras otra jugada inexplicable de la defensa azul, reculando contra la cabalgada de Juan Carlos. Okazaki metió el rechace y el VAR anuló la jugada por fuera de juego previo de Juan Carlos. Rozada se desgañitaba desde la banda, pero el Oviedo no reaccionaba. La sentencia, esta vez sí, llegó a tres minutos del final. Un centro raso desde la derecha lo aprovechó Mikel Riko, adelantándose a Arribas. Al final, 3-1 y vuelta a las dudas.

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